Un alud en Antioquia deja varios muertos.

Las autoridades intentan consolidar una lista oficial de dasaparecidos que podría llegar a 150. Según el subsecretario de gobierno de Bello, José Rolando Serrano, de los 13 cuerpos sacados del barro, 9 han sido identificados.

Las primeras víctimas son Omar Beiba, Darío de Jesús Maya, Alba Nibia Mazo, Fernando Pineda, Kevin Madrigal, María Maya, Mauricio Mazo, Mateo Madrigal y Yulieth Valencia.

El rescate de los cuerpos ha tenido que realizarse manualmente, con palas y baldes y el clima ha sido favorable para el rescate de las víctimas y hasta el momento se han rescatado los cuerpos sin vida de dos niños, cuatro mujeres y cinco hombres.

Las autoridades están tomando medidas de contingencia como la evacuación preventiva de 12 viviendas y el albergue temporal de 30 personas en una escuela cercana.

Se espera que hacia las siete de la mañana llegue ayuda del Ejército Nacional con maquinaria  para ayudar en el rescate y se tiene planeado un consejo de gobierno a las 8 a.m. para definir medidas de atención a las víctimas.

Según el secretario de Gobierno del municipio de Bello, Antioquia, Diego Muñoz, siete personas sobrevivieron a la avalancha.

Seis personas lograron salvarse al momento del accidente, mientras que una señora de avanzada edad fue rescatada de entre los escombros al finalizar la tarde.

Todos los rescatados son atendidos en centros asistenciales de Bello, al norte de Medellín.

Mientras avanza la consolidación de listados de personas reportadas como desaparecidas, y que estarían en el alud, por parte de familiares, el director de la Oficina de Desastres de la Gobernación de Antioquia (Dapard), Jhon Fredy Rendón, estimó que «en las 30 viviendas sepultadas puede haber de 50 a 100 víctimas».

Inicialmente las autoridades de socorro hablaban de entre 40 y 50 víctimas.

A pesar de la cifra revelada por el Dapard, los moradores del barrio La Gabriela aseguran que son más de cien las personas que están atrapadas bajo tierra.

También afirman que son 70 las viviendas destruidas, entre casas de material y otras de madera y plástico.

El deslizamiento, de grandes proporciones, se presentó hacia las 2:30 p.m. del domingo en el barrio La Gabriela, de Bello (norte del valle de Aburrá), y habría tapado también un parque infantil y varios locales.

Al parecer, la tragedia se inició en un botadero de escombros que queda en la parte alta de la montaña.

Apoyados por dos retroexcavadoras y 10 perros de rescate, un centenar de socorristas de la Cruz Roja, Defensa Civil y cuerpos de bomberos del valle de Aburrá adelantan la remoción de tierra.

En esa tarea han apoyado durante la tarde los habitantes del sector, que formaron cadenas humanas con baldes para sacar la mayor cantidad de tierra en la parte baja del alud, donde se cree están la mayoría de víctimas.

Los perros sabuesos han identificado siete puntos de búsqueda, donde se sabe con certeza que existían viviendas.

Las labores se prolongarán durante toda la noche con la ayuda de Empresas Públicas de Medellín, que ofreció iluminación en el sector.

Buscando entre el lodo

Mientras la tarea faraónica de remover el derrumbe se cumple en la oscuridad, Luis Fernando Calderón, un obrero de 34 años, no lloraba: sólo miraba fijamente hacia la mole de lodo y piedras que cubría su casa.

Maldecía con impotencia porque no quedó sepultado junto a su esposa, su hija de 11 años y un sobrino de seis que estaba de visita.

«Solo Dios conoce mi dolor, y no me dejan seguir sacando tierra para encontrarlas, así sea muertas», dijo Luis Fernando, quien jugaba fútbol a solo una cuadra del sitio a donde llegó el deslizamiento, en el sector Calle Vieja.

Cuando escuchó el estruendo de la avalancha, y aún con la tierra movediza, comenzó a escalar por el lodazal hasta su casa de madera, pero no encontró señal de ella.

Con desespero tomó una pala y empezó a cavar mientras cientos de vecinos hacían lo mismo en cien metros a la redonda.

Una tragedia anunciada

Según Frayden Rueda, coordinador del Comité Local de atención de Emergencias de Bello, el deslizamiento de 25 mil metros cúbicos se originó por la saturación de agua en una escombrera en la parte alta de la escarpada ladera, contigua a la autopista Medellín-Bogotá, a la altura del kilómetro cuatro.

De hecho, fue cerrada la calzada descendente de esta vía principal que, por el movimiento de tierra, presentó fisuras. El terreno registró varios deslizamientos posteriores en la parte alta.

Por su parte, Jhon Fredy Rendón, del Dapard, también aseguró que el alud se debió a la saturación de agua en la parte alta de la ladera.

El presidente de la Junta de Acción Comunal de La Orquídea, aledaño al barrio La Gabriela, Elkin de Jesús Carmona, señaló que la avalancha estaba anunciada, pues desde hace dos años se presentaban movimientos de tierra en la parte alta de la ladera.

«No nos pusieron atención porque dicen que esto es un barrio de invasión y que por ser un lote privado de una escombrera no pueden intervenir», agregó el líder comunitario.

El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, informó que el presidente Juan Manuel Santos iría al lugar este lunes para evaluar las ayudas que pueda ofrecer el Gobierno Nacional.

Por lo pronto, cientos de familiares de las víctimas permanecen en los alrededores de La Gabriela a la espera del milagro de encontrar personas con vida.

Antes de tomar una pala y un balde para irse con una de las cuadrillas de voluntarios, Luis Fernando aseguró que no se iría hasta no sacar a su familia.

El Tiempo