Steve Castro protestando contra la concejal Julissa Ferreras este verano. Foto Javier Castaño

Steven Castro demandó esta semana a la concejal Julissa Ferreras y a su jefe de personal, Yoselin Genao, por abuso físico y verbal y por no recibir el salario merecido. Castro tiene 24 años, sufre de parálisis cerebral y es sobrino de Charlie Castro, ex policía y ex empleado del ex político Hiram Monserrate.

“Es imposible para mí responder a estas acusaciones de Castro puesto que no me ha llegado una copia”, dijo la concejal Julissa Ferreras a QueensLatino.com. “Sin embargo puedo afirmar que no discriminé o tomé represalias en su contra por razón alguna y estoy segura que estos cargos serán rechazados por la corte”.

Steven Castro y sus amigos interrumpieron recientemente un acto en el cual se nombraba una calle de Queens con el nombre de La Mitad del Mundo, en homenaje a la comunidad ecuatoriana de la ciudad de Nueva York. El acto fue organizado por la concejal Ferreras y allí estaban dignatarios de ambas naciones, además del senador José Peralta, el concejal Daniel Dromm y el candidato ecuatoriano a la Asamblea, Francisco Moya.

“Exigimos respeto”, dijo en esa ocasión la concejal Ferreras. “Este es un acto en honor a los ecuatorianos”. Pero Steven Castro y su gente seguían ondeando carteles en contra de la concejal Ferreras.

Esta semana las protestas se convirtieron en demanda cuando Steve Castro acudió a la corte de Brooklyn y a los medios de comunicación a quejarse. Castro trabajó con Ferreras durante 9 meses en el año 2009 y su compensación era de 14 dólares por hora de trabajo.

“Me ponían a recoger cajas y me trataron de manera injusta. Creo que se aprovecharon de mi condición y no fui tratado como otras personas”, dijo Castro con lágrimas rodando por sus mejillas.

El Concejo de Nueva York también es parte de la demanda. “Es algo increíble y no entiendo cómo el Concejo trata de esta manera a sus propios empleados”, dijo Linda Cronin, abogada de Castro.

De acuerdo a la demanda, Genao se burlaba de Castro por su parálisis cerebral y lo forzaba a trabajar más fuerte. Cuando reclamó su salario, entonces la concejal Ferreras le dijo que había sido contratado como un practicante sin salario.

Castro recibió 3,425 dólares de salario y que debió haber recibido 15,000 dólares por su trabajo.

La demanda fue presentada ante la División de Derechos Humanos del Estado de Nueva York y ante la Comisión de Igualdad en la Oportunidad de Empleo.

“Quiero trabajar en cualquier cosa”, dijo Castro.