Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina. Sin dudas la vida deportiva de Lionel Messi tendrá un antes y despuéss de haber fallado aquel fatídico penal ante la presencia de miles de almas en el estadio Met Life y millones de televidentes fanáticos de la ‘Pulga Biónica’. La pregunta que toda la afición hace es: Por qué pateo el penal de “esa” forma. Lo quiso asegurar y se le fue larga; es decir, la pelota salió desviada.

Cuando la pelota sobrevoló el arco defendido por Bravo, la realidad nos golpeó: Messi es un ser humano al que se lo quiere comparar con un extraterrestre (a ciencia cierta no sabemos si estas criaturas juegan al fútbol) o a una maquina infalible. No puede fallar, ni siquiera se admite un atisbo de duda en él. Pero sucedió lo inimaginable, la pelota voló por el aire y cayó como una bomba a la salida de los vestidores.

McDonald_logo copySe terminó por el momento la selección argentina para el 10 del Barca; quizás defraudado ante la falta de compromiso por parte de los jugadores que él eligió, y que evidentemente no estuvieron a la altura de las circunstancias; al menos en las tres finales que han disputado con cierta apatía, apostando a una genialidad del “capitán”. Esto hace pensar que la decisión tomada por Messi, de dar un paso al costado, trasciende el hecho de no haber podido ganar un torneo.

Messi le mostró al mundo futbolero cómo interpretar la expresión “trágame tierra”. De cara al suelo, abatido, no quiso integrarse al grupo de jugadores y colaborar en la arenga para “romperle el arco” al chileno, (cuando aún quedaban cuatro penales por ejecutar y estaban empatados). Al final se abstuvo de saludar a los rivales, (conducta antideportiva de un profesional que gana casi100 millones de dólares al año). Solo quería que todo concluyera para enfrentar comunicar su decisión de no jugar más con la selección mayor. Basta para mi, se acabo, dijo, se terminó.

Maradona les pega con un garrote. Cabe recordar que “el club de amigos de Messi”, integrantes de la selección Argentina de fútbol, se llevó por delante a nada menos que cuatro técnicos: Basile (lo sacaron después de una derrota viciada contra Chile), Maradona; quien pidió ser el DT de estos jugadores, y fue despedido por Grondona luego de la derrota 4-0 contra Alemania en el Mundial de Sudáfrica. Batista, después de perder Copa America en casa por penales (la maldición Messianica); y Sabella, quien los dirigiera en el último Mundial de Brasil en donde triunfó Alemania 1-0 en tiempo extra.

Los que no dicen nada al respecto son los periodistas de la cadena hispana estadounidense. Para ellos, después de la aplastante derrota de México 7-0 ante Chile, se acabó la copa América Centenario. Simplemente se enfocaron en desvencijar a la escuadra azteca pidiendo la cabeza del utilero y el que corta el pasto. Transcurridas 48 horas se dedicaron a enaltecer la figura de Lionel Messi, porque era lo único que les podía dar rating y hacer olvidar semejante papelón.

El arquero chileno

Claudio Bravo, de Chile, se llevó el premio al mejor arquero de la Copa América Centenario 2016, jugada en los Estados Unidos.

No me refiero solo a la goleada encajada, hago hincapié en lo insistente y aberrante de las comparaciones que ésta clase de periodistas pretende inculcarnos al querer comparar el desempeño de los jugadores mexicanos con estrellas que integran la elite del fútbol europeo. Comparar al Chuqui Lozano con Ronaldo, o Layun con Vidal, es lo mismo que confrontar una Ferrari con una carreta de la Wells Fargo, y decir con el menor desparpajo que las dos máquinas van rápido.

Mientras tanto Colombia se quedó con un tercer puesto. Creo que les falta un pasito para el salto de calidad, en algunos jugadores dejar de lado “los caprichos” de estrella; una velocidad más si quieren alcanzar una final. Estados Unidos conforme con el cuarto puesto, mientras Klinsmann vive con respiración asistida en la conducción del equipo porque tiene gente que le suministra el oxígeno.

Uruguay tuvo un torneo donde empezó con el pie izquierdo cuando le pusieron el himno de Chile (tremendo papelón de los organizadores), la confusión les duró tanto que no pudieron encontrar la brújula que los tiene liderando la clasificación al Mundial de Rusia. La gran sorpresa la dio Venezuela con Dudamel en el banco, mostrando un fútbol aguerrido y atrevido, jugando de igual con todos los que enfrento. Brasil no figuró, no estuvo, (apuesta sus mejores cartas al primer oro olímpico en fútbol) y Dunga no dirige mas a la canarinha.

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Perú llegó a cuartos gracias a una mano del Inca y la sapiencia de Gareca que presentó un equipo con valores locales y juveniles “con hambre de gloria”. Los equipos centroamericanos como el resto de los sudamericanos dieron la sensación de estar por debajo del nivel mostrado por Chile, Argentina y Colombia. No estuvieron a la altura de las expectativas. Costa Rica, Haití, Paraguay y Ecuador deberán trabajar mucho sobre todo en la psicología, para poder manejar las emociones y los tiempos del partido.

Finalmente resta decir que Chile fue un justo ganador y jugo a lo que sabe. Esta generación de jugadores es la mejor que ha presentado la escuadra trasandina desde que juegan al fútbol. Ahora tendrá el compromiso de afianzarse en la ronda eliminatoria y el año que viene jugaran en Rusia la copa confederaciones.

Messi vuelve a la selección Argentina. Es su última oportunidad de ganar un Mundial como líder del equipo de su patria.