Una buena parte de las propinas que Anabela Gaviria recibe en su jornada de trabajo como mesera en la Avenida Roosevelt, va directamente hasta Usulután, en El Salvador, donde vive su familia. “Nunca pensé llegar a trabajar con un público tan diverso y de tantas nacionalidades”, dijo Gaviria, de padre hondureño y madre mexicana, quienes dejaron de verla hace 13 años, cuando hizo maletas y tomó un vuelo hacia los Estados Unidos.

Meseras selloEsta es la rutina de Gaviria: “Voy al gimnasio cuatro veces a la semana, después de mediodía y luego salgo a caminar. Descanso un par de horas y vuelvo a la rutina diaria”.

Soltera y sin compromiso, Gaviria llegó hace dos años a Melao después de trabajar en otras dos discotecas de la Avenida Roosevelt. “Llegué sola hace 13 años a Nueva York, y sigo sola. En los bares la mayoría son hombres y así es muy difícil tener novio”.