Wynton Marsalis y Chucho Valdés en el camerino de Jazz at Lincoln Center de Manhattan. Fotos Javier Castaño

Fue una noche inolvidable. El pianista cubano Chucho Valdés cerró su presentación con su hijo de cuatro años sentado en sus piernas y Wynton Marsalis, director de Jazz at Lincoln Center, tocando la trompeta. Nadie esperaba este encuentro en el Allen Room con el Parque Central de fondo y una noche estrellada. Así es Nueva York.
“Nos sentimos muy bien en Jazz at Lincoln Center y ahora vamos a seguir nuestra gira por otras ciudades de los Estados Unidos”, dijo Valdés en el camerino al final de su serie de conciertos. Su hijo Julián, quien bailó y se tiró al piso a recoger un pañuelo con su boca, al estilo africano, se abrazaba a las piernas de su padre.
“Chucho es el mejor”, dijo Marsalis, quien viajó a comienzos de octubre a Cuba con su orquesta. Se abrazaron mientras eran fotografiados para QueensLatino.com.

La orquesta de Chucho Valdés y su Mensajeros Afrocubanos en el Allen Room.

La Orquesta de Chucho Valdés y sus Mensajeros Afrocubanos, tocaron algunos temas de la producción Los Pasos de Chucho (Chucho’s Steps).
Tanto el concierto de la Orquesta de Jazz at Lincoln Center con Wynton Marsalis como los conciertos en Nueva York con la orquesta de Chucho Valdés y su Mensajeros Afrocubanos, son parte de un proceso de integración entre Cuba y los Estados Unidos.
Los seis músicos que tocan con Valdés también se mostraron complacidos con el recibimiento que tuvieron en Nueva York. Durante el último concierto la gente prácticamente bailaba en sus sillas y llevaba el ritmo con la cabeza. Al final aplaudieron tanto y tan duro que obligaron a Valdés a salir otra vez al escenario. Fue entonces cuando apareció Marsalis y se acercó con su trompeta al inmenso piano negro que uso Valdés para seducir el público con temas inspirados en la santería de Nigeria y Congo.

Chucho Valdés y su familia.

El texto que escribió Javier Castaño para PlayBill en ocasión del concierto de Chucho Valdés en Jazz at Lincoln Center.

VISITA A CUBA
La Orquesta de Jazz at Lincoln Center con Wynton Marsalis viajó a Cuba a comienzos de octubre a tocar con músicos locales. Ahora viene el cubano Chucho Valdés y sus Mensajeros Cubanos a tomarse los escenarios de Jazz at Lincoln Center con su ritmo de raíces africanas. Será el lanzamiento de su más reciente producción: Los pasos de Chucho (Chucho’s Steps).

Un intercambio cultural y artístico inolvidable que está haciendo historia. Los conciertos en Jazz at Lincoln Center son del jueves 21 al sábado 23 de octubre. (Hay más detalles al final de este texto).

Fue la primera vez que la Orquesta de Jazz at Lincoln Center viajó a Cuba como invitados del Instituto de Música de Cuba.

Wynton Marsalis tocando su trompeta frente a estudiantes Cubanos. Fotos Frank Stewart/Jazz at Lincoln Center

Carlos Enríquez, bajista de la Orquesta de Jazz at Lincoln Center, fue el co-director musical de los conciertos en La Habana y repetirá en Nueva York con la Orquesta de Jazz at Lincoln Center. Wynton Marsalis y Chucho Valdés son los Directores Artísticos de los eventos de este intercambio cultural.

“Músicos de los Estados Unidos y de Cuba han contribuido al jazz de manera invaluable, creando y expandiendo esta forma de arte para el disfrute de todos. El programa de visita de Jazz at Lincoln Center a La Habana y nuestra celebración del jazz latino en Nueva York serán enriquecedores para ambas culturas y para el público. Como organización nos sentimos honrados de poder participar en éste intercambio cultural”, dijo Adrian Ellis, Director Ejecutivo de Jazz at Lincoln Center.

En Cuba, desde la izquierda: Chucho Valdes, Wynton Marsalis, Carlos Henríquez, Adrian Ellis y la traductora Catherine Murphy.

Dos pesos pesados (Tomado del Granma)

Chucho Valdés y Wynton Marsalis, dos “pesos completos” de la música, hicieron de la noche del miércoles un recuerdo inolvidable al sublimar el jazz con derroche de virtuosismo, en un concierto de clase mundial.

Durante casi dos horas el público reunido en el Mella contuvo la respiración para no dejar escapar ni el más leve de los sonidos o los delicados gestos de estos maestros de proverbial talento, reportó la AIN.

El plato fuerte fue la unión de los Mensajeros Afrocubanos de Chucho y la Jazz Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Marsalis, confluencia de dos estilos, dos maneras de hacer el jazz; el de aquí y el de allá.

Un mano a mano donde no faltaron ambas formas de interpretar y sentir, el Latin Jazz y el clásico salido de las calles de Nueva Orleans y los clubes de Nueva York, arrancó la euforia de los corazones, gargantas y palmas de quienes tuvieron el privilegio de ser testigos.

Antes, Chucho, con gran elocuencia, había aclarado que la música es un lenguaje universal, y aunque “el idioma sea una barrera para la comunicación, (la música) nos pertenece a todos, sirve para unir las culturas y que todos seamos felices”. Una selección de obras con exquisitos arreglos fue interpretada por la JLCO y sus invitados, que para el disfrute de todos fue un regalo desde Nueva York con sabor a Cuba.

Así otros grandes de esta Isla desfilaron por el escenario: el talentoso Orlando Valle, “Maraca”, y su flauta junto a la JLCO recrearon “Almendra”, del cubano Abelardo Vázquez, en genial fusión de jazz, ritmos afrocubanos, y danzón.

El “showman” Bobby Carcassés mostró su versatilidad al prestar su voz y pasillos para interpretar la imprescindible “Cómo fue”, popularizada por Benny Moré en la década del 50 del pasado siglo.

“Siboney” de Ernesto Lecuona cobró nuevos bríos con los instrumentos de la JLCO y el arreglo de su bajista Carlos Henríquez.

Pero de tanta sabiduría, pasión, y magistralidad quien realmente ganó fue la música cubana, al marcar para sí una nueva etapa, superarse y contar por años que acogió en su seno a los más grandes de ese idioma universal que es el Jazz.

Integrantes de la orquesta de Chucho Valdés y el programa de su presentación en JALC.