Las personas y el trabajo en equipo son vitales en el éxito de las empresas.

A medida que las tendencias de negocio van cambiando, las organizaciones colocan el foco en distintos aspectos que creen son cruciales para lograr su mejor desempeño. Es así como hacia principios del nuevo siglo lo más usual era creer que para diferenciarse de los competidores lo crucial era tener productos y servicios de calidad. Posteriormente el centro se puso en el cliente, últimamente en la tecnología y hace apenas unos pocos años, las empresas han volcado de nuevo su mirada hacia lo que siempre ha sido lo básico y más importante: Las personas.

«Para ser un buen jefe hay que ser una buena persona». Así lo afirma Gonzalo Martínez de Miguel, director del Instituto de Formación Avanzada (Infova), especializado en desarrollo directivo y gestión del cambio empresarial, con más de 15 años de experiencia y 100.000 profesionales formados. «El gran reto del siglo XXI es humanizar la gestión de las organizaciones, En su opinión, «la satisfacción y el bienestar de los trabajadores es la base de un negocio productivo y sostenible». Y concluye: «Cuanto más se preocupa la compañía por sus empleados, mayor es el compromiso que asumen éstos por su trabajo».

Humanizar las organizaciones significa construir una comunidad en la que las personas se sitúan en el centro del negocio y en la que se establecen relaciones de calidad basadas en la voluntad de compartir un espacio común a largo plazo. También significa reconocer a las personas por su singularidad, otorgando el espacio para que expresen con libertad lo que son. Y, a su vez, desarrollar a las personas por lo que aportan y por el valor que crean para el sostenimiento y continuidad de la comunidad a la que pertenecen.

Para adoptar una forma profesional de humanizar la organización se requiere que los líderes y los mandos medios se actualicen y se eduquen emocionalmente. Las que fomentaron entre sus empleados las habilidades propias de la denominada inteligencia emocional (que potencia la motivación, el autoconocimiento, la autoconciencia, la empatía, la serenidad y la claridad mental) mejoraron sus resultados alrededor del 760%, según un estudio realizado en 2006 por varias universidades norteamericanas. Este salto cuantitativo se debió, sobre todo, a la mejora del ambiente laboral; ya que líderes de estas empresas fueron capaces de gestionar más efectivamente el miedo, que es la emoción que se ha convertido en el mayor enemigo de las compañías en tiempos turbulentos. El miedo paraliza o genera una hiperactividad desenfocada que sólo consume energía, recursos e ilusión. Es desde la confianza y el entusiasmo donde se podrán alcanzar los resultados esperados con éxito.

¿Cómo se puede generar mayor confianza y entusiasmo en el medio ambiente laboral?

  • Fomentando ambientes armónicos y participativos. Los ambientes conflictivos afectan la moral y la seguridad y generan mayor estrés del trabajo.
  • Concentrarse en lo positivo de las personas y cree un clima que favorezca el diálogo y el trabajo.
  • Ser constructivo frente a los errores propios y ajenos.
  • Manejar las diferencias personales, sociales y culturales con respeto y aceptación.
  • Crear un código de ética y comportamiento donde todos en la organización se sientan informados e involucrados.
  • Brindar capacitación técnica y de desarrollo personal y emocional.
  • Generar actividades de relacionamiento social y familiar.
  • Crear programas orientados al bienestar organizacional que ofrezcan herramientas para cuidar de la salud física, mental, emocional y espiritual de las personas.

Escrito por:

Dayana Cabeza y Liliana Torella

Consultores organizacionales en Be Growth Consulting

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