Por el Contralor de la Ciudad de Nueva York, Scott M. Stringer

A través de los siglos, un sinnúmero de inmigrantes, incluyendo los 3.5 millones de neoyorquinos que han hecho Nueva York su hogar, han aportado cultura, ideas, innovaciones, y un espíritu luchador a todo lo largo de la ciudad. Han creado comunidades y se han integrado los elementos fundamentales que forjan la sociedad de nuestra ciudad.

Para cada inmigrante, llegar a ser ciudadano del país en el cual vive y al cual contribuye, es un gran logro y orgullo. Sin embargo, un nuevo informe de mi oficina encontró que el sacrificio económico para lograrlo se ha vuelto tan grande en los últimos años que han resultado en crear obstáculos significativos para 670,000 neoyorquinos quienes son residentes permanentes, y elegibles para la ciudadanía Americana en todos los cinco condados: 217,000 en Queens, 208,000 en Brooklyn, 117,000 en el Bronx, 106,000 en Manhattan y 19,000 en Staten Island.

Desde el año 1989, el costo para aplicar a la ciudadanía por medio de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) ha aumentado de $60 a $680 – este es un aumento del más de 500 por ciento, aun tomando en cuenta la inflación.

El aumento excesivo de la solicitud es solamente una pieza del rompecabezas. Muchos inmigrantes tienen que contratar a abogados para completar el papeleo inmenso – este es un servicio que puede costar hasta $1,500. Además, para completar el examen de idioma, con frecuencia, solicitantes buscan clases de inglés, que pueden costar hasta $400 a la semana. Como resultado, no es sorprendente que tantos neoyorquinos elegibles para la ciudadanía dicen que los obstáculos financieras son la razón principal por la cual la ciudadanía no se puede alcanzar.

Para los inmigrantes, el no poder obtener la ciudadanía no solamente afecta a sus familias, pero también afecta nuestra economía en general. Inmigrantes quienes se vuelven ciudadanos en Nueva York pueden ver un aumento de ingresos de hasta $3,200 al año, promoviendo desarrollo económico en nuestras comunidades.

Siendo el guardián financiero de la ciudad, yo me dedico cada día en asegurar que todos neoyorquinos tengan la misma oportunidad para obtener empleo digno y apoyar sus familias. Por eso es que hay que pensar en soluciones para hacerlo más fácil – no más difícil, para volverse ciudadano.

En la actualidad, el 95 por ciento del presupuesto operativo de USCIS se finanza con los ingresos de las tazas altas. En Washington, el Congreso debe asignar recursos adicionales para que USCIS pueda reducir o eliminar estas tarifas de solicitud, para que puedan funcionar sin ponerles la carga a los solicitantes con pocos recursos. Además, USCIS debe mejorar su proceso para exención de tasas, que es diseñada para ofrecer exenciones para hogares ganando más abajo del 150 por ciento del nivel de pobreza, pero en igual es confuso y se aplica de manera inconsistente. Finalmente, USCIS debe investigar opciones alternativas para recibir pago, como por ejemplo, un plan de pago en cuotas.

Mientras tanto, no podemos esperar que tomen esta decisión en Washington. Aquí en el capital del mundo para inmigrantes, tenemos que dar el ejemplo. Trabajemos para establecer colaboraciones entre las entidades públicas y privadas para ofrecer más asistencia con el proceso de naturalización en los sitios de trabajo empleando a inmigrantes. También hay que aumentar — no reducir – el financiamiento para los cursos de inglés y cívica, y explorar los créditos fiscales para incentivar a que empleadores subsidien las solicitudes de naturalización.

Ya sabemos que la ciudadanía es un paso clave para lograr seguridad económica en los Estados Unidos. Pero entonces, es tiempo que esto sea una meta alcanzable para todos.

Scott M. Stringer es el Contralor de la Ciudad de Nueva York