El probable enfrentamiento entre demócratas y republicanos en el Congreso estadounidense presagia la continuidad de la mala hora para la mayor economía mundial, estiman analistas.

Los republicanos, que ya asumieron la mayoría en la Cámara de Representantes del 112 Congreso, anunciaron su plan de votar la semana próxima la anulación de la reforma médica, uno de los logros del gobierno del presidente Baracak Obama en política interna.

Esto ocurrirá a escasos días de que el mandatario trasmita su mensaje tradicional del estado de la nación ante el Legislativo, algo que contribuirá a caldear los ánimos y anticipará los enfrentamientos previstos en la campaña presidencial de 2012.

Al respecto, medios del país alertan de que será un error de la oposición trabajar para hacer fracasar a la administración demócrata.

El diario californiano La Opinión, uno de los de mayor circulación entre los hispanos, la minoría más numerosa del país, editorializa que “es un error asumir que la voluntad general de los votantes es que la Cámara Baja dedique su tiempo a destruir los logros del presidente Obama”.

“Nos preocupan los comentarios iniciales de varios líderes republicanos que parecen más interesados en hacerle la vida imposible a la Casa Blanca que en buscar maneras de reactivar la economía y generar empleos”, señala el rotativo.

Si hay visión de entendimiento, estiman comentaristas políticos, los republicanos deben apreciar que aún los demócratas son mayoría en el Senado y difícilmente permitirán el triunfo de un voto para anular lo alcanzado por el gobierno en sus dos primeros años.

Por otra parte, resultaría ilustrativo para los triunfadores en los comicios de noviembre último valorar que el 61 por ciento de la población apoya el incremento de los impuestos a los ricos, beneficiados por un acuerdo alcanzado entre Obama y los legisladores republicanos, según reveló un encuesta el miércoles.

El mes pasado el gobierno cedió ante las presiones de los republicanos y prorrogó un recorte de impuesto para los sectores más acaudalados, a cambio de mantenerlos para el resto de la población y otras ayudas a los desempleados.

Los números indican que todo no será color de rosa para los que aspiran a descarrilar el tren y las políticas del primer mandatario negro de la nación, quien, como sus predecesores, también intentará otro mandato al frente del país.

Con la vista puesta en las urnas, Obama anunció que remodelará y buscará un equipo que le permita ejecutar una política más centrista a tono con un Congreso dividido y un país necesitado de reactivar la economía y crear fuentes de empleo para evitar que el número de parados llegue, y pase, los dos dígitos. Para esto debe trabajar con la división en el Congreso, donde la oposición parece dispuesta a recortar varios programas internos y revocar la reforma de salud.

Este martes, la saliente presidente de la Cámara, la representante Nancy Pelosi, y los otros líderes demócratas dijeron que su agenda estará centrada en la creación de empleos, el fortalecimiento de la clase media y la reducción del déficit.

Sin embargo, y como muestra del antagonismo, advirtieron que si los republicanos no aceptan trabajar juntos, “tendrán que rendir cuentas si impulsan medidas que perjudiquen el bienestar económico del país”.

En su informe anual Obama trazará lo que será el rumbo de la política de su gobierno y de su estrategia para reelegirse en los comicios presidenciales de 2012.

Mientras, hay que ver si los republicanos entienden que su triunfo en las elecciones legislativas de noviembre último no les representa un cheque en blanco que les permitirá voltear y boicotear estas políticas.

Para algunos comentaristas como Thomas Mann, de la Brookings Institution, puede estar incubándose “un extenso periodo de una amarga guerra partidista”, la cual acentuaría la crisis en el país.

Prensa Latina