El inmigrante Pablo Robles añora a su esposa e hijos. Foto cortesía

Por Brandon Gutiérrez  — 

El 14 de febrero se celebra en Estados Unidos el Día de San Valentín, conocido también como el Día del Amor y la Amistad en otros países. Febrero también es el mes del amor y abundan las flores y los regalos. Muchos migrantes que recién llegaron a la ciudad de New York, anhelan enviar un pequeño detalle a ese ser amado que los motiva a salir adelante.

Pablo Robles reside en Ridgewood, Queens, y considera que la distancia no es impedimento para regalarle algo la pareja. “Al contrario, si tienes la oportunidad, envíale un regalo muy lindo a tu ser amado”, dijo Robles con entusiasmo.

Robles viene de Montecristi, provincia de Manabí, Ecuador. Llegó a los Estados Unidos en noviembre de 2023, dejando en su país natal a su esposa y sus tres hijos, de 10, 13 y 15 años, con el objetivo de encontrar una mejor vida para la familia.

“La distancia nos ha fortalecido como pareja, inclusive nos acerca más, porque hablamos de todo lo que nos pasa a diario”, añadió Robles.

Este migrante salió de su país en avión hasta El Salvador, pasando la noche en un hotel, esperando que un coyotero se comunicara para saber el siguiente destino. Luego recorrió por tierra hasta Honduras y por carro hasta Guatemala. Ahí estuvo resguardado en una casa de seguridad durante 24 horas, donde les dieron de comer, y en la noche salieron hasta su penúltimo destino, que era la frontera de Tapachula, para luego llegar de México y su objetivo principal, Estados Unidos.

Desde que llegó a Queens no ha podido regalarle algo a su esposa por la escasez de dinero. Aún así, espera regalarle este próximo Día de San Valentín unas ricas donas que prepara una amiga en su pueblo natal, porque sabe que a su esposa le encantan. Robles trabaja en una compañía de frutas y verduras, no gana mucho, aunque le permite sobrevivir.

A pesar de que existen muchísimas relaciones a distancia que han tenido que terminar, en gran parte por la ausencia de dinero, este no es el caso de Robles. “No solo se necesita lo material para mantener viva ese tipo de relación”, dijo Robles mientras pensaba en su esposa.

“Es difícil no tener dinero y mucho más no poder regalarle algo a tu esposa o novia, lo sé porque pasé por eso. Pero, pueden llamarlas y decirles que las aman, no hay nada más fuerte que esas palabras”.

Robles mantiene la esperanza de traer en algún momento a este país a su esposa y sus tres hijos. Al principio se le complicó la situación por la escasez de empleo y el alto costo de la vida en Nueva York. La situación ha mejorado, el amor sigue intacto y espera conversar con su esposa este San Valentín y siempre.