
Valentín Acuña en las calles del bajo Manhattan. Foto cortesía
Por QueensLatino. —
Desde hace casi dos décadas la historia de Valentín Acuña se ha ido construyendo, literalmente, entre cimientos, varillas y tuberías en la ciudad de Nueva York. Originario de México, llegó en 2006 con una idea clara: progresar económicamente y darle un mejor futuro a su familia.
“Al principio pensé que solo estaría unos cuatro o cinco años, comprar o construir desde aquí una casa y regresar”, recuerda Acuña. En México había dejado a su madre y a sus cuatro hijos.
Su día comienza muy temprano. “Me levanto entre las 5:15 o 5:30 de la mañana, dependiendo qué tan lejos esté el lugar en donde me toca trabajar. Antes de salir, mi esposa Nancy me prepara un batido y un té; es una rutina que tengo”.
A las 7 de la mañana inicia su jornada laboral, aunque no existe un horario fijo de salida. “A veces salgo a las 5 de la tarde y otras mucho más tarde”, añade este obrero de construcción.
Desde su llegada a Nueva York, Acuña siempre ha trabajado en el ramo de la construcción. Sus primeros años los pasó en demolición y excavación, realizando trabajos pesados a mano cuando la maquinaria no alcanzaba.
Al pasar de los años, entre 2007 y 2010 se desempeñó como “Iron Worker”, trabajando como herrero en grandes estructuras. Sin embargo, la crisis económica lo golpeó de lleno. “En julio de 2010 me despidieron por la escasez de trabajo. Fue difícil volver a conseguir empleo”. Regresó entonces a la albañilería, preparando cemento y mezcla a mano, hasta que nuevamente se quedó sin trabajo.
Tiempo después encontró una oportunidad como ayudante de plomería, oficio al que se ha dedicado desde entonces. “Trabajo en todo lo que incluye la plomería. Hoy le tengo amor a esta profesión”, dijo Acuña.
Su principal objetivo es sacar adelante a su familia, y espera verlos triunfar en una carrera profesional”.
Hasta la fecha, su mayor logro fue haber logrado reunir nuevamente a su familia en 2021. Justo cuando estaba terminando la pandemia por COVID-19, consiguió traer a dos de sus hijos varones desde México. “Tenía 15 años sin verlos. Fue algo duro, extraño, pero muy bonito”, agregó Acuña.
Actualmente vive en Queens junto a su esposa Nancy y sus hijos. En su tiempo libre disfruta de lo más sencillo: desayunar juntos, salir a pasear, hacer las compras de la semana o ver películas en casa. “Eso es lo que más valoro”, dijo Acuña.
Como muchos migrantes, Acuña aún tiene sueños por cumplir. “Mi mayor sueño es tener una casa propia para mi familia y algún día tener un estatus legal en este país. Siempre he dicho que, si Dios tiene ese propósito para mí, llegará”, dijo acuña con ilusión.
También destaca la importancia de la seguridad laboral. Ha tomado cursos de OSHA, los cuales considera fundamentales. “Te enseñan a tener mucha precaución. Ver videos de accidentes te hace consciente de lo peligroso que puede ser el trabajo si no sabes usar bien una escalera o una herramienta”, finalizó Acuña.

