Un juez de Brooklyn ordenó al dueño de un edificio compensar con 8.5 millones de dólares a su inquilina, luego de que ésta sufriera heridas graves al caérsele el techo de su apartamento en donde residía.

Según los detalles de la demanda, Juana ­-nombre ficticio para proteger su identidad- se encontraba duchándose, cuando de pronto una inmensa montaña de escombros se le vino encima, ocasionándole golpes serios en la cabeza, cuello y otras partes de su cuerpo. El hecho se registró el 14 de Agosto de 2010 en su apartamento de Brooklyn desde donde la mujer tuvo que ser trasladada de emergencia al Hospital Lutheran.

Las primeras investigaciones senalaban a que Juana y su esposo habían reclamado al superintendente del edificio sobre grietas y goteaduras en el techo de su baño, al tiempo que solicitaron la reparación del mismo. “El techo se había caído una vez con anticipación y los dueños del edificio ordenaron su reparación, aunque creemos que éste no se hizo adecuadamente”, dijo la víctima.

Pese a las reparaciones, el techo se vino abajo semanas después, llevándose de por medio la salud de la joven madre y quien fue trasladada al hospital en estado insconsciente y atendida de sus heridas por espacio de un año. En la actualidad, Juana recurre a terapias de recuperación física y acupuntura.

El reporte indica que Juana tuvo fracturas en varias vértebras, debido al peso de los escombros. Ello ha ocasionado que sufra de fuertes dolores de cabeza, dificultad al hablar, depresión, ansiedad y pérdida de la memoria, además de intensos dolores en la espalda. La joven tuvo que ser intervenida por al menos cinco doctores.

William Schwitzer, el abogado que representó a Juana acusó a los dueños del edificio de hacerse de oídos sordos a las peticiones de su inquilina. “Mis clientes pidieron en muchas ocasiones que les repararan el techo de su apartamento y ellos (los caseros) no hicieron caso. Ellos debieron pagar por su negligencia. Esperemos que esto sirva de lección para aquellos caseros irresponsables”, dijo Schwitzer.

Para convencer a los miembros del jurado, el abogado tuvo que mostrar evidencias de las pésimas condiciones físicas en las que se encontraba el departamento en donde vivía su clienta, entre ellos, pisos y paredes con cuarteaduras, baños semirotos e incluso goteaduras en las tuberías.

Schwitzer solicitó al jurado la millonaria compensación para su cliente, “pues ella tiene heridas permanentes y necesitará para poder realizar sus actividades por el resto de su vida.

El abogado pudo demostrar que las heridas en cuello, espalda y otras partes en su cliente se debieron a la caída del techo de su apartamento, por lo que exigió una compensación de 8.5 millones de dólares.

“Me siento muy feliz de haber obtenido esta compensación para mi cliente, pues ello me compromete a seguir apoyando a la comunidad neoyorquina”, sentenció Schwitzer.