
La pareja de obreros de construcción John Jairo Arcos y Giselle Salcedo. Foto Gloria Medina
Por Gloria Medina —
Todo transcurría normal para John Jairo Arcos y Giselle Salcedo en un día de trabajo en construcción en La Gran Manzana. Jamás se imaginaron que ese día comenzarían a construir una relación de amor y pasión.
Arcos había sido enviado a trabajar en una de las edificaciones que necesitaba reparaciones. Salcedo ya trabajaba en ese sitio haciendo trabajo post-construcción y aunque al inicio el encuentro no fue cordial, tuvo la corazonada de que Arcos iba a ser parte de su vida.
Esa tarde, al terminar el día, Arcos se disponía a salir cuando vio un grupo de mujeres y dijo en voz alta que no le gustaban los colombianos. “Ya me había dado cuenta que eran colombianas, lo dije para ver su reacción. Y sí, al instante voltearon a mirar”, recuerda Arcos. Entre sonrisas y miradas mutuas recordaron aquellos momentos de compañerismo que los unió.
“Me acuerdo que le dije ‘¿Y qué le hizo una colombiana que ahora no le gustan?’, y todos se rieron”, dijo Salcedo. Al inicio le pareció “pedante”, pero le gustó y dijo a sus amigas que iba a ser su compañero de vida. Así recuerda esta pareja su primer encuentro mientras descansan en el sofá blanco y decorado con cojines de diseños de San Valentín en la sala del hogar que comparten hace casi cuatro años en Long Island City, Queens.
El romance comenzó con varios meses de comunicación telefónica, hasta que finalmente, en marzo del 2020, decidieron planear una salida a un restaurante. El destino no quería que demoraran más su enlace amoroso. Surgió la pandemia, la ciudad cerro y Salcedo abrió su apartamento para que Arcos ingresara y así la relación pasara a un plano más íntimo.
Trabajaron juntos en algunos proyectos de construcción y meses después decidieron empezar a vivir juntos.
Arcos, colombiano de 52 años, lleva 18 años en la industria de la construcción. Comenzó de ayudante, pero su conocimiento para leer planos lo ayudó a escalar posiciones y llegó a ser supervisor. Obtuvo las licencias requeridas por la ciudad, con el patrocinio de los arquitectos en las obras. “Se gana más dinero, pero es un trabajo arriesgado, uno arriesga la vida. Son trabajos peligrosos que la gente americana no quiere hacer. Peligrosos porque tenemos que montarnos en andamios y muchas veces se ponen resbalosos por la lluvia o la nieve. He visto muchos accidentes, compañeros caen, pierden brazos, piernas y hasta mueren”, dijo Arcos.
Aunque la pareja trabaja en la misma industria realizando trabajos diferentes, y tienen el mismo gusto por el baile, el convivir fue complicado por la diferencia en los horarios. A Arcos le gusta ir a dormir temprano y Salcedo prefiere acostarse más tarde. Fue un cambio en el estilo de vida de cada uno, según Salcedo, pero el amor hizo que superarán las diferencias y este año celebrarán el cuarto aniversario de su unión.
“La clave es que en la relación de pareja, siempre tiene que haber uno más cuerdo y la otra más loca”, dijo Arcos mirando a Salcedo con una sonrisa pícara, a lo que ella replicó. “Si, él es más hogareño y yo soy la callejera, yo soy la loca” y rieron juntos.
Ambos disfrutan de salir a comer a restaurantes, aunque están tratando de no salir tan seguido y cocinan más en casa. También disfrutan los spas y socializar.


