María Vargas detrás de su máquina de coser. Foto Danny Mendoza

“La costura para mí significa alegría”, dijo María Vargas, de 69 años de edad. Doña María, como la conocen en el barrio, llegó a Nueva York en 1993. Desde que llegó a Queens, llevaba la ropa de sus hijos a la tintorería MacBell Cleaners II, ubicada en la calle 84 y avenida Roosevelt.  “De aquí no me he movido desde hace ya 22 años”.

En 1997 empezó a trabajar en la tintorería. “Un día que traje la ropa de mis hijas le dije a la ‘chinita’ que sabía costurar y me contrataron”, recordó doña María.

Antes de emigrar a Nueva York sabía que se iba a dedicar a la costura, oficio que ejercía  en su natal Colombia. “Yo estudie corte y confección en el SENA, en 1974”. El SENA es el servicio nacional de aprendizaje y doña María estudió en Cali, Colombia.

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PSiempre le ha gustado costurar. “Desde niña le hacía vestidos a las muñecas y se los vendía a mis primas”, dijo doña María sonriente cuando recordó su niñez.  Siempre está actualizada con las modas. “Vienen muchos jóvenes que les gustan sus pantalones de cierta manera”.  Es consciente que los estilos cambian con el pasar de los años.

Doña María lleva 52 años de casada, tuvo cuatro hijos y cuenta orgullosamente que tiene tres nietos aquí en Nueva York y cuatro en Colombia. Tres de sus hijas viven en Nueva York. “Mi hijo fue deportado por conducir sin licencia”, dijo Doña María.

En sus ratos libres, que suelen ser los fines de semana, disfruta de la compañía de sus nietos. Trabaja 6 días a la semana dedicada a la costura porque le encanta arreglar la ropa y que la gente se sienta contenta con su servicio. “Me gusta mucho este país. Me siento feliz con mis hijas y nietos. Pero me gustaría ir a Colombia, no a quedarme, sino a ver a mi hijo”.

En los 25 años que lleva viviendo en Queens ha llevado una vida saludable. “Solo sufro de tiroides. El secreto es llevar una buena vida”, concluyó doña María.

 Danny Mendoza