Felipe Calderón, presidente de México.

La masacre de 72 migrantes en un rancho de Tamaulipas “fue una barbarie” y es una razón más para seguir combatiendo y enfrentando al crimen organizado, aseveró el presidente Felipe Calderón.

En entrevista con Joaquín López Dóriga para Radio Fórmula, el titular del Ejecutivo calificó a los criminales que cometieron esa matanza como “bestias” e insistió en que hay que “combatirlos con todo, es un momento crítico para México”.

“Necesitamos una fuerza superior que se les enfrente y hasta el momento sólo contamos con las Fuerzas Armadas que si les han dado”.

Dijo que “los Zetas son los polleros, son asesinos. Ellos cobran cuota a los migrantes y ahora los secuestran y les obligan a que sus familiares les manden dinero para su rescate”.

Mencionó que el gobierno federal ha intensificado su lucha contra el crimen organizado y que las acciones delincuenciales, sobre todo en el norte del país, “se han agudizado por la lucha que tiene el Cártel del Golfo contra Los Zetas”.

“Para estas bandas criminales sería mejor estar en paz y estar haciendo su negocio, que estar en un batalla perdiendo gente, lo que ha generado un proceso de desgaste y autodestrucción, que los debilita”, afirmó el mandatario federal.

Calderón dijo que los grupos del crimen organizado no pueden permanecer en una lucha infinita, ya que “no es infinita su capacidad de financiamiento y reclutamiento”.

Dijo que en México se debe revisar la ley para los menores de edad que son infractores debido a que hasta el momento no se les puede imputar el delito de homicidio, “eso se debe revisar”.

Calderón mencionó que “antes el crimen organizado se limitaba a los traficantes de narcóticos, no se metían con la gente, su negocio era que nadie los viera y cuando empezaron a ampliar su negocio, se dedicaron a cuidar el territorio de sus tienditas y de sus bares”.

Explicó que a partir de esas acciones, los criminales se empezaron a meter con autoridades, alcaldes y policías. “Antes era, yo no te veo, tu no me ves. Ese arreglo no funciona ahora”, dijo el mandatario.

“Ahora el criminal se está metiendo con la gente para secuestrar y matar. Los hampones se meten con todos a pedirles cuotas a todos, y ese arreglo es impensable que se realice”, precisó.

En cuanto al testigo de la matanza que logró dar aviso a las autoridades, Calderón Hinojosa mencionó que él está protegido por los marinos, “lo estamos protegiendo, su vida vale mucho”, y lamentó que se haya filtrado su imagen y nacionalidad a los medios.

Milenio

El único inmigrante que sobrevivió la matanza y le avisó a la policía de México en la frontera.

Los cuerpos sin vida de 72 inmigrantes de distintos países de Centro y Sudamérica fueron hallados en una finca en el norte de México, próximo a la frontera con Estados Unidos.

Los infantes de Marina mexicanos realizaban un operativo en las inmediaciones del municipio de San Fernando, en el norteño estado de Tamaulipas, cuando fueron alertados del ataque contra los inmigrantes por un superviviente, identificado como Luis Freddy Lala Pomavilla, ciudadano ecuatoriano.

Los cuerpos fueron encontrados en una zona rural corresponden a 58 hombres y 14 mujeres y los asesinatos presumiblemente fueron ejecutados por sicarios del cartel de las drogas de Los Zetas, según declaro el sobreviviente, explicó el portavoz de la Secretaría de Marina, contralmirante José Luis Vergara.

“De acuerdo a información preliminar, por confirmar, pudieran ser inmigrantes indocumentados de diversas nacionalidades entre las que se encuentran El Salvador, Honduras, Ecuador y Brasil”, dijo a la prensa el secretario técnico de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré.

Víctimas silenciosas

El hallazgo por parte de las autoridades de los 72 cadáveres inmigrantes indocumentados, posiblemente en tránsito hacia Estados Unidos, reavivó el debate sobre las víctimas silenciosas como suele llamarse a aquellos que no tienen condiciones para denunciar crímenes en su contra.

Explotados por los traficantes de personas y por los narcotraficantes, los inmigrantes que se arriesgan a atravesar México, en tránsito hacia Estados Unidos, a donde aspiran a ingresar sin ser detectados por la frontera terrestre, difícilmente reportan los ataques en su contra.

Estadísticas del INM señalan que entre enero y julio de 2010 habían sido retenidos unos 43.700 extranjeros, de los cuales más de 40.000 procedían de América Central, sobre todo Honduras y Guatemala.

En este caso, el hallazgo de los cuerpos sin vida de los inmigrantes, fue el mayor relacionado con la violencia destacada en México por los narcotraficantes, desde que el presidente Felipe Calderón asumiera la conducción del país y declara la guerra al crimen organizado.

“Los cuerpos estaban tirados en la superficie del rancho y no estaban enterrados en una fosa. Estamos investigando todavía el tiempo que tienen en el lugar”, dijo un portavoz de la Secretaría de Marina.

La violencia atribuida al crimen organizado y el narcotráfico ha dejado más de 28.000 víctimas desde diciembre del 2006, cuando el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.

Reacciones de los consulados

La cancillería de Ecuador confirmó en un comunicado que el sobreviviente de la masacre ocurrida en un rancho de la municipalidad de San Fernando, a unos 160 kilómetros al sur de la ciudad fronteriza estadounidense de Brownsville, Texas, es ciudadano ecuatoriano y lo identificó como Luis Freddy Lala Pomavilla, quien es atendido en un hospital de Tamaulipas.

El consulado ecuatoriano en México trabaja para determinar si había más ecuatorianos que puedan estar entre los muertos.

El cónsul general de Brasil en México, Marcio Araujo Lage, dijo que encontraron algunos documentos “que indican que podrían ser cuatro” los brasileños entre las víctimas, aunque aún no lo tienen plenamente corroborado.

El canciller salvadoreño Hugo Martínez condenó los asesinatos y dijo que aún no se tenía información sobre el número de posibles compatriotas fallecidos. “Estamos muy impactados por este hecho y eso reafirma nuestra lucha para seguir protegiendo a nuestros compatriotas en cualquier parte donde se encuentren”, señaló el diplomático en un comunicado.

El secretario técnico de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré dijo que la masacre revela que “el crimen organizado… no tiene ningún límite ni parangón ético”.

Amnistía Internacional consideró que la matanza “demuestra el extremo peligro y violencia que los centroamericanos enfrentan en su viaje hacia al norte”, además de la falla de las autoridades mexicanas para protegerlos.

VOA