
El presidente Trump ha firmado decenas de órdenes ejecutivas para cambiar la dirección financiera, ideológica y política de esta nación.
Los latinos que votaron por Donald Trump en noviembre del año pasado han comenzado a experimentar pesadillas. De acuerdo a una encuesta de Latino Community Foundation y Voto Latino Foundation, el 63% de nuestra comunidad considera que este presidente “se ha equivocado en inmigración”.
Su nivel de aprobación descendió al 39% entre latinos. El 68% dijo que la economía ha empeorado porque “no ha reducido la inflación”.
Los latinos que entrevistamos en nuestra edición de enero de este año, ahora argumentan que “no sabíamos que iba a cometer tantas locuras”.
La verdad es que los establecimientos comerciales de la ciudad de Nueva York, en especial los restaurantes, reciben menos clientela. Hay menos viajeros entre Nueva York y Latinoamérica y menos envíos de carga y paquetes.
Es una situación similar a la que destacó la revista New York Magazine en su portada de la última semana de abri: “Nunca pensé por un segundo que Trump iba a ser así de loco”. El artículo se refiere a los inversionistas de Wall Street que han perdido millones en los primero 100 días de la administración del presidente Trump.
Uno de los problemas con este presidente es que no es claro en sus políticas. El mejor ejemplo es su estrategia con los aranceles a otras naciones. Un día los impone, al siguiente día los reduce, luego los aumenta y por último los retira para luego decir que aplican a ciertos artículos. Es una locura.
“No voté por un presidente que me quita el dinero”, dijo un inversionista de Wall Street en la revista antes mencionada.
El fundador y dueño de Amazon, Jeff Bezos, dijo que los precios de los productos y las entregas a domicilio iban a subir debido a los altos impuestos de los aranceles. La Casa Blanca reaccionó diciendo que “es una traición”. Digamos que son las consecuencias inesperadas del capitalismo. Un duro golpe para la administración del presidente Trump, cuya popularidad está cayendo.
Los problemas internacionales de esta administración, en especial su intervención en el conflicto entre Rusia y Ucrania, son inconmensurables y pueden ocasionar una guerra en que toda la humanidad pierde. Además de conflictos con China, Corea del Norte y Taiwán. México y la guerra contra los carteles de la droga y el fentanilo. Y súmele la decadencia del dólar.
INMIGRACION ES PAPA CALIENTE
Otro de sus problemas es el ataque constante a los inmigrantes indocumentados. Ha cometido grandes errores, como deportar a personas que tienen documentos e inclusive a niños y bebés nacidos en esta nación. Bajo el pretexto de que está deportando “solo a criminales”, pisotea la Constitución de los Estados Unidos. Ha enviado inmigrantes inocentes a la cárcel CECOT de El Salvador. También ha arrestado a estudiantes universitarios por el simple hecho de que opinan diferente con respecto a la guerra entre Israel y Palestinos.
“Sus esfuerzos en inmigración no han llegado a las deportaciones masivas que prometió en campaña”, se lee en un artículo del periódico New York Times del 29 de abril. “En términos generales, el número de vuelos con indocumentados está muy igual a los de la administración del presidente Joseph Biden”.
En otras palabras, los presidentes demócratas han deportado más indocumentados que el presidente Trump.
QueensLatino ha escrito sobre este asunto y ha entrevistado al alcalde de Nueva York, Eric Adams, sobre el temor que existe en la comunidad latina por el tema de inmigración. Hay padres que no están enviando a sus hijos a la escuela y familias que no acuden a las iglesias u hospitales por temor a los agentes de inmigración (ICE).
El alcalde Adams ha dicho que los indocumentados e inmigrantes en general deben de “seguir viviendo su vida sin miedo”. Situación que puede cambiar con las Ordenes Ejecutivas que firmó el presidente Trump el día que cumplió 100 días como el primer mandatario de esta nación:
La primera orden ejecutiva instruye a Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, para que haga una lista de las ciudades santuario que no están colaborando con la política de inmigración, con el fin de quitarles fondos federales y penalizarlos de múltiples maneras. La ciudad de Nueva York es santuario de inmigrantes y puede resultar perjudicada.
Otra orden ejecutiva obliga a los conductores de camiones a hablar inglés. La tercera orden ejecutiva destina millones de dólares más para que los militares y policías a nivel estatal y local se defiendan de sus acusaciones “por implementar la ley y el orden”.
El presidente Trump también contrató a Elon Musk, dueño de Tesla, para que ayude a equilibrar la economía como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Este empresario, inmigrante de Sudáfrica, ha votado a miles de empleados federales, incluyendo de educación y ayuda exterior, generando protestas y demandas e inestabilidad en toda la nación.
La deuda externa de los Estados Unidos asciende a 36 billones de dólares, una cifra descomunal. Por eso el presidente Trump quiere ahorrar con los recortes de burocracia y los despidos, además de incentivar la producción y el consumo nacional.
Los expertos argumentan que aumentar las tarifas no ayuda a pagar la deuda externa. Por el contrario, esta nación debe de invertir en la creación de fábricas y trabajos. Un proceso que requiere millones de dólares y toma más de una década.
El presidente Trump también ha eliminado programas que ayudaban a las minorías en cuanto a diversidad e inclusión. Ha atacado a las comunidades homosexuales LGBTQ e inclusive eliminó la participación de transexuales en competencias deportivas. Es decir, los hombres que se convierten en mujeres no pueden competir en natación, voleibol y otros deportes. Los baños públicos para “todos los géneros” y los libros de promueven la “diversidad sexual” fueron eliminados.



