Venezuela arde

Venezuela arde

Una tía del piloto rebelde Oscar Pérez y la madre de Abraham Agostini, otra víctima del mortal operativo lanzado contra sublevados del régimen de Venezuela el lunes, fueron autorizadas a ingresar a la morgue en Caracas para identificar los restos de sus seres queridos pero no pudieron verlos, indican reportes de prensa.

Pérez y otras seis personas, calificadas por el gobierno del presidente Nicolás Maduro como terroristas, murieron en un operativo policial en una casa en el oeste de Caracas.

Aura Pérez, que entró a la morgue acompañada de la diputada de oposición Delsa Solórzano y de Celia Josefina Agostini, madre de Abraham Agostini, dijo que les pidieron firmar un documento de reconocimiento de los cadáveres pese a que no le permitieron verlos. Solo Pérez firmó el documento, y dijo que les aseguraron que el jueves podrían ver los restos de sus seres queridos, indican reportes locales.

Ninguno de los cuerpos de los rebeldes ha sido entregado a las familias.

En una grabación de video compartida horas antes en las redes por NTN24, de Colombia, se puede escuchar a Pérez indicar que no piensa hacer más llamados al gobierno porque ya no tiene solución la muerte de su sobrino y “lo deja en manos de Dios”.

Familiares de las otras personas que murieron en el operativo policial estaban en el lugar intentando ingresar para el reconocimiento de los cadáveres, que las autoridades se niegan a entregar aduciendo que las muertes son investigadas por la Fiscalía Militar, como informó el diputado opositor Winston Flores.

Dana Vivas, la esposa de Oscar Pérez que tras los actos de rebeldía del ex policía se mudó a México con sus hijos, pidió que no se cremen los restos del piloto.

Vivas también publicó un video de Aminta Pérez, la madre del ex piloto venezolano donde exige que le entreguen el cadáver de su hijo.

Asamblea Nacional forma Comisión

Entretanto, la Asamblea Nacional venezolana formó una comisión para investigar el caso del operativo en el que murió Pérez.

La diputada Solórzano, encabeza la comisión que ha solicitado las autopsias de ley de todas las víctimas de la masacre de El Junquito, el área donde se realizó el mortal operativo.

Por su parte, la oposición venezolana retó al ministro del Interior Néstor Reverol, a revelar los nombres de quienes presuntamente dieron información sobre el escondite del ex piloto rebelde.

El martes Reverol dijo que el gobierno supo del lugar donde se ocultaba Pérez por denuncias de dirigentes de la oposición que participaron en las últimas negociaciones en República Dominicana para buscar una solución a la crisis de Venezuela.

“¿Cuáles dirigentes opositores dieron esa ‘información’ al gobierno y a cuáles delegados del gobierno se la dieron?”, pregunta la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en un comunicado.

La MUD asegura que las negociaciones en República Dominicana se realizaron todo el tiempo con presencia de los facilitadores internacionales. Dijeron que “en ninguna reunión se abordó ningún tema diferente a los que están en la agenda conocida por todos”.

La violencia es una herramienta que usa el gobierno de Venezuela para neutralizar a la disidencia, opinó Otto Reich, ex embajador de Estados Unidos, al referirse al caso de la presunta ejecución extrajudicial del ex policía Oscar Pérez y su grupo de resistencia.

La investigación oficial del operativo en que murió el expiloto Pérez ha sido asignada a la Fiscalía Militar debido a los delitos por los que los ex militares eran perseguidos: terrorismo y robo de comandos militares.

Informaciones de organizaciones ciudadanas este miércoles indican que durante el asalto a la vivienda donde fueron encontrados Pérez y su grupo las autoridades usaron una gran cantidad de disparos e incluso se utilizó un lanzagranadas.

Videos grabados por Pérez y otros desde el interior de la vivienda, indican que estaban negociando su rendición con las fuerzas de seguridad y pedían garantías para salvar su vida y la de civiles que se encontraban en el lugar.

No obstante, las autoridades venezolanas han asegurado que los rebeldes los atacaron durante la negociación, lo cual provocó la balacera en la que murieron Pérez y los demás, incluidos dos miembros de milicias civiles que participaban en el operativo policial, conocidos como Colectivos.

El martes en un acto con fuerzas militares, el presidente Nicolás Maduro dijo que todo grupo que armen ‘Miami o Colombia’ correrán la misma suerte que Oscar Pérez.

Los otros fallecidos junto a Oscar Pérez han sido identificados como Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Israel Agostini Agostini, José Alejandro Pimentel, Jairo Lugo Ramos y su hermano Abraham Lugo Ramos.

El ministro Reverol anunció también el martes sobre la captura de William Augusto Aguado Sequera, presuntamente propietario del vehículo donde se trasladaron los fusiles que Pérez y su grupo sustrajeron del cuartel de la GNB en Los Teques en 2017 y de la vivienda donde estaban escondidos.

Fueron detenidas además Eva María Lugo y Laura Vanessa Lugo, presuntas financistas del grupo, según Reverol. Al igual que Juan Carlos Urdaneta y Leonadis Javier Deyon González, dos hombres que se habrían encargado del apoyo logístico de la organización.

Colectivo enterrado con honores

También este miércoles fue sepultado con disparos al aire Haiker Vásquez Ferrera, líder de un grupo civil armado conocido como ‘Colectivo Tres Raíces’, quien murió en circunstancias no aclaradas por las autoridades venezolanas en el operativo contra Oscar Pérez y otros rebeldes.

Ráfagas de disparos y fuegos artificiales se reportaron en los bloques de la barriada 23 de Enero en honor a Vásquez, quien formaba parte de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana y como tal participaba en el operativo en el que perdieron la vida Pérez y sus compañeros.

El cuerpo de Pérez fue entregado a sus familiares al parecer sin los contratiempos que han tenido las familias de los sublevados muertos en el procedimiento del martes. Voa

SAQUEOS POR HAMBRE

Una oleada de saqueos de turbas hambrientas en el interior de Venezuela ha provocado el cierre de muchas tiendas e incentivado a algunos comerciantes a armarse con pistolas y machetes, acrecentando el temor a que la violencia llegue a Caracas.

La agudización de la escasez de alimentos y la imparable aceleración de la inflación han desatado saqueos desde el inicio de la temporada navideña, con un saldo hasta ahora de siete personas fallecidas.

Los disturbios fueron encendidos por la escasez de carne de cerdo, típico componente del plato navideño venezolano, a pesar de que el presidente Nicolás Maduro había prometido carne subsidiada para aliviar la escasez en diciembre.

Camiones, supermercados y licorerías se han convertido en el objetivo de los saqueadores en la nación sudamericana de 30 millones de habitantes, ubicada entre las más violentas del mundo.

Y los destrozos están causando más daños a los negocios ya maltratados por la crisis, lo que genera dudas sobre cuánto tiempo más pueden aguantar.

Venezuela, que una vez fue uno de los países más ricos de Latinoamérica, inicia su quinto año consecutivo de recesión y sufre la inflación más alta del mundo, que según el Parlamento de mayoría opositora superó el 2.600 por ciento en 2017.

En los primeros 11 días de enero ocurrieron unos 107 saqueos o intentos de saqueo, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, una organización no gubernamental. En una de las escenas más dramáticas, una muchedumbre degolló ganado que pastaba en un campo en el occidental estado Mérida.

Los comerciantes de la ciudad andina de García de Hevia -en el vecino estado Táchira-, escépticos de que las autoridades los puedan proteger, han tomado el asunto por sus propias manos.

“Nos estamos armando con palos, cuchillos, machetes y armas de fuego para defender nuestro patrimonio”, dijo William Roa, presidente de la asociación local de comerciantes.

Roa, propietario de un restaurante y licorería, calculó que más de dos tercios de las tiendas en el pequeño pueblo cerca de la frontera con Colombia estaban cerradas. “Tenemos comunicaciones por grupos de Whatsapp coordinados por manzanas las 24 horas del día”, agregó.

En Ciudad Guayana, otrora una potencia industrial alimentada por el río Orinoco en el sureste del país, muchas tiendas permanecen cerradas después de una ola de saqueos nocturnos.

La basura llena las calles y circulan pocos vehículos, aunque los autobuses siguen atestados de gente que cruza la ciudad en busca de lugares para comprar comida.

Los comerciantes en Caracas temen que los saqueos, concentrados hasta ahora en las provincias más pobres y anárquicas, se extiendan a la capital.

Los dueños de la pastelería Arte París, en el centro de la capital, reforzaron su tienda con rejas metálicas el mes pasado, y sólo almacenan inventario mínimo de ingredientes como la escasa azúcar. También han considerado contratar un guardia nocturno que resulta bastante costoso.

“El miedo está”, dijo Sebastián Fallone, uno de los propietarios, mientras hombres y niños pedían comida a los clientes. “Uno se va en la noche sin saber lo que va a conseguir en la mañana”.

Sin esperanza

Críticos del Gobierno socialista dicen que la negativa de Maduro a reformar la economía del país miembro de la OPEP ha inflamado la caótica pelea para sobrevivir.

Con los comicios presidenciales que se avecinan este año, el mandatario, quien podría buscar la reelección, argumenta que la economía dependiente del petróleo es víctima de saboteadores respaldados por Estados Unidos que quieren avivar conflictos y desacreditar el socialismo en el continente.

Aunque algunos de los videos de saqueos se han vuelto virales, el Gobierno de Maduro se ha mantenido en gran medida silente. El Ministerio de Información no respondió a una solicitud de comentarios sobre la escala y el impacto de esta ola de saqueos.

Los disturbios también han avivado los temores a que el caos social pueda salirse de control, impulsando la migración masiva a los países vecinos o una explosión del descontento.

“Las protestas a pequeña escala serán numerosas y cada vez más violentas; cualquiera de estas protestas podría encender la chispa de serios disturbios”, dijo la consultora Teneo Intelligence en una nota a clientes sobre el año que arranca.

En un esfuerzo por calmar la ira de los votantes ante la inflación, el organismo gubernamental encargado de garantizar los “precios justos” de los productos ordenó a unos 200 supermercados reducir los precios este mes, lo que provocó compras masivas.

Los saqueos también han asustado a los conductores de camiones, ralentizando la cadena de distribución de alimentos que tradicionalmente tarda en reactivarse en enero luego de las vacaciones navideñas y de fin de año.

Para Mery Cacua, gerente de La Gran Parada, una cadena de supermercados en San Cristóbal, la capital del estado Táchira, la situación se ha vuelto demasiado difícil de manejar.

“En dos semanas toca cerrar. Ya no hay esperanza”, dijo. Agregó que ella y sus hermanos aún no han reunido la fuerza para darle la noticia a su padre de 87 años, fundador del negocio hace 60 años.

La familia no sabe qué hacer, pero está considerando comenzar de cero en Colombia.

Los supermercados que permanecen abiertos a menudo son la sombra de lo que alguna vez fueron. Muchos estantes están vacíos y cada vez más los venezolanos humildes esperan en las puertas e imploran a los compradores que les regalen algún producto.

“¿Aquí que van a saquear? No hay nada. El depósito está vacío”, dijo un empleado de un gran supermercado en Caracas, mientras un colega detrás de él llenaba estantes con botellas de agua para aparentar que estaban abastecidos. Voa

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