Repertorio Español 50 años con El Coronel… de Gabo

Repertorio Español 50 años con El Coronel… de Gabo

Por Nilda M. Tapia

Celebrando sus 50 años de vida, Teatro de Repertorio Español ha presentado un estreno emblemático:  una obra de teatro extraída con cuidadosa habilidad de la novela “El coronel no tiene quien le escriba”  del Nóbel de Literatura, Gabriel García Márquez, por el Maestro Jorge Alí Triana en colaboración de su hija,  Verónica Triana. Y este hecho no podía haber sido más loable.  Qué mejor que otro gran maestro del teatro de Colombia y su hija para plasmar la autenticidad que se requiere de una pluma que ha revolucionado el idioma de los dioses con ese toque de “realismo mágico” tan celebrado en los círculos literarios hispano hablantes. 

La puesta es de una simplicidad admirable.  Sólo una mesa y dos sillas amueblan el escenario que recrea la humilde posada del coronel y su abnegada y sufrida esposa.  El escenario exuda precariedad en la dura existencia de un coronel que espera y espera su pensión como ex combatiente que le prometieran al firmar la paz con el gobierno, como pago de sus haberes como coronel.  Las desnudas y frías paredes de tejido metálico, la selva que los rodea y la constante lluvia en pleno desarrollo del triste invierno tropical, todo nos sitúa en un entorno sombrío y de grandes escaseces visibles para una pareja que sólo vive de la gran esperanza que el Coronel no termina nunca de inyectar en su diálogo cotidiano.  Su mujer demuestra constantemente la gran creatividad femenina en extraer de lo poco o nada que poseen, algo para las necesidades cotidianas. 

Pero al final, las circunstancias nos llevan a un final sin esperanzas. Y es allí donde la habilidad de García Márquez escribe uno de los finales más contundentes, más propio de un cuento corto que de una novela.  Viendo ya el desenlace que ella intuía desde siempre, la esposa del coronel le pregunta…”y ahora, qué comeremos?”….  El Coronel, con una franqueza que conmueve, simplemente responde “¡Mierda!”.  Una respuesta que tiene connotaciones de una reacción tan valiente como resignada frente a una realidad que no admite quijotadas de ninguna índole.  Y fue este final tan bien pronunciado el que cifró la dignidad y elocuencia con que el autor supo plasmar este drama.  Todos lo esperábamos…  Es la frase que todo lector fue a escuchar en la recreación teatral.  Don Jorge Alí Triana no la desaprovechó ni un ápice en su cuidada dirección.

La mano diestra del director también estuvo presente en todo momento.  Un elenco estupendo y bien cuidado no cesó de ubicarnos en ese Macondo inolvidable de la campiña tropical colombiana, con sus dimes y diretes que alivian mucho el peso del tremendo drama. 

Germán Jaramillo actor de fama internacional (La Virgen de los Sicarios-2000) interpreta a un coronel afable, muy ocurrente y de un marcado don de gentes.  Su obstinada fe en un futuro promisorio, aunque exaspera a la esposa, lo torna un personaje quasi quijotesco.  Su diálogo plagado de ocurrencias regionalistas entretiene y divierte disipando el peso de la tragedia que él mismo va sugiriendo.  Zulema Clares, actriz cubana de brillante trayectoria en los escenarios teatrales, se supera con creces en cada nuevo personaje que interpreta. Encarna a una esposa sumida en el recuerdo de un hijo asesinado y en el constante contrapeso de la tragedia sin sobrepasarse nunca en sus expresiones dramáticas.  El médico, interpretado por el español Luis Carlos de la Lombana, personifica al típico médico pueblerino, que le inyecta vida al paciente más moribundo. El puertorriqueño Martio Mattei  interpreta a Don Sabas con la gracia y el desparpajo del acaudalado del pueblo que se aprovecha de la necesidad para beneficio de su propio peculio.  Ni hablar del venezolano Alfonso Rey que encarna al abogado del coronel con unos aires pueblerinos que divierten cantidad. El español Txemi Parra, famoso como monologuista, se afianza en la expresión corporal para dejar marcada su corta presencia escénica.  El Germán del puertorriqueño Erick González trae mucha frescura a una escena plagada de tristezas, al igual que el destacado actor colombiano, Paul Montoya, que encarna a un Alfonso lleno de bríos.  Cabe destacar la labor de Horatius, el gallito de pelea que promete reivindicar al triste coronel de su triste y precaria vida de necesidades.  Es admirable el comportamiento de este ave de corral que cocorotea cada vez que el coronel lo premia quitándolo de su jaula y poniéndolo a caminar libremente aunque  sin dejar de soltarlo libremente.  No dejo de notar que Horatius es parte del elenco en el programa y oficialmente se lo considera un actor más.  Será que habrá que considerarlo con suma certeza para una posible nominación ya que su labor actoral no dejó de satisfacernos a plenitud…

En lo que concierne a escenografía, Raúl Abregó nos dejó satisfechos de haber montado un escenario con muchas reminiscencias del Macondo que García Márquez pinceló con trazos muy firmes en su narrativa.  Jimmy Tanaka arropó con exquisitos sones auténticos la exquisita ambientación lograda y Fernando Then logró un vestuario digno que nos ubicaba en la Colombia  que nos dejó plasmada en su  maravillosa y expresiva forma de contar el autor de “Cien años de soledad”.

En síntesis, “El coronel no tiene quien le escriba” pasará como una de las grandes puestas minimalistas que dice mucho más de lo que expresa su diálogo chispeante y vivaz. 

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