Oro olímpico en salto triple para Colombia: 15 metros 17 centímetros

Oro olímpico en salto triple para Colombia: 15 metros 17 centímetros

Ya bajó la presión, ya consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, pero las metas de Caterine Ibargüen no paran con esta victoria, porque ya tiene su objetivo claro: el récord mundial.

“Ya conseguí lo que quería, ya cumplí mi primera meta, ahora me queda ir por el récord mundial., bajar ese registro es mi próxima meta. Creo que se puede conseguir, que se puede lograr, es posible porque he trabajado duro para eso. Tengo la capacidad de buscarlo y lo haré”, señaló Ibargüen.

Estaba feliz, a su lado izquierdo estaba la medalla de bronce., Olga Rypakova, y a la derecha la plata, la venezolana Yulimar Rojas, dos suramericanas y una kazaja en el podio del salto triple olímpico.

“Me gusta eso, que el área esté en este podio. Eso quiere decir que se ha trabajado bien y que en los próximos años la idea es seguirlo dominando”, señaló la colombiana.

Sobre la competencia advirtió que no estuvo fácil, que ese 15 metros 17 centímetros que realizó le dio la tranquilidad para pensar en el metal dorado en el cuarto salto.

“Siempre he disfrutado de lo que hago y el salto triple, pues lo disfruto más. No es solo mi trabajo, es un amor por lo que hago. El oro es fruto del trabajo minucioso que hemos hecho con Ubaldo Duany”, dijo.

La medalla de Río de Janeiro para la atleta nacional era un sueño por cumplir, algo que se le cumplió, que llegó en el momento ideal.

“Hemos trabajado fuertemente para esto. Estaba confiada en lo que podíamos hacer, porque para eso se planifica una labor. Estoy feliz, disfruté más y confirmé que los sueños se pueden hacer realidad”, agregó.

Por último, la mejor atleta colombiana del momento advirtió que los 15 metros 17 centímetros de anoche es lo importante.

“Eso me dice que he estado bien, la meta era el oro, la marca es importante, porque me doy cuenta de que he progresado y me da tranquilidad para buscar el otro objetivo”, señaló.

El comienzo de la campeona olímpica

“Por favor, ¿me permite la planilla de resultados del salto largo?”, fue la pregunta que les hizo Wílder Zapata a las personas de la mesa de jueces en los Juegos Intercolegiados de Apartadó (Antioquia), en 1995.

“Sí, claro, profesor Zapata. Aquí la tiene”, le respondieron. Wílder quería confirmar quién había sido esa morena alta, de dientes blancos y larga zancada, a quien vio volar en la competencia. El ‘profe’ analizó participante por participante. Miró la casilla del resultado final de arriba abajo y cuando llegó al primer puesto se dio cuenta de que la campeona había logrado un registro de 5 m 25 cm.

La ganadora pertenecía al colegio San Francisco de Asís y su nombre era Caterine Ibargüen Mena. Aquella niña nació en una familia humilde y en el hogar Ibargüen. Sus padres, William y Francisca, tuvieron que luchar muy duro para sacarla adelante, junto a su hermano, Luis Alberto.

La violencia la separó de sus progenitores: él se fue para Venezuela en busca de un mejor destino y ella tomó rumbo a Turbo, donde le tocó trabajar en oficios varios. Caterine y Luis Alberto permanecieron en Apartadó, donde quedaron al cuidado de la abuela, doña Ayola Rivas, que se encargaría de criarlos.

Gracias a su abuela, Caterine pudo mezclar estudio y atletismo. Empezó a destacarse como atleta, entre saltos y colchonetas fue creciendo deportivamente, y su pequeño cuarto se llenó de medallas. Sus éxitos sirvieron para que le ofrecieran irse a vivir a Medellín.

Allí, Caterine vio que tenía cómo vivir del deporte y por eso se dedicó a él. Hace ocho años conoció a Ubaldo Duany, su actual entrenador, quien la convenció de dedicarse al salto triple.

Comenzó un trabajo arduo, que hoy da sus frutos con un palmarés notable. Sus triunfos más importantes han sido en los Juegos Olímpicos, donde logró una medalla de plata en Londres 2012 y el oro de ayer en Río 2016. Además, tiene dos oros en Juegos Panamericanos y cinco en Suramericanos, dos mundiales (Rusia 2013 y Pekín 2015), y en los últimos cuatro años logró 34 victorias en la Liga Diamante, 33 de ellas fueron de forma consecutiva.

Caterine hace casi ocho años se fue a Puerto Rico, donde estudió y se graduó de enfermería poco antes de los Olímpicos de Londres. En ese entonces, sus sueños eran casarse, regresar a Colombia a ejercer su profesión y ganar la medalla de oro en los Juegos de Río de Janeiro.

“Siempre le dije que estaba para triunfos grandes. No me equivoqué”, afirmó Wílder Zapata, el culpable de que Colombia viva una alegría más con el oro histórico de Caterine.

El Tiempo

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