Por muchos años Edwin Zapata trabajó de traje y corbata, detrás de un escritorio en el mundo corporativo. Para sobrevivir tuvo que mantener hasta dos trabajos.

La vida de este puertorriqueño cambió hace 14 años cuando la economía de Nueva York se derrumbó y tuvo la visión de un mejor futuro en el mundo de la construcción.

“Todos los negocios empeoraban, pero no la construcción”, dijo Zapata durante un descanso en la obra de construcción en la que trabaja en Queens Boulevard. “De todas formas fue el momento perfecto porque quería cambiar de trabajo”.

Zapata descubrió que le gustaba trabajar con las manos y la construcción le ofrecía eso. Su inicio fue desde abajo, dijo el ahora dirigente de obras. Comenzó como ayudante de construcción, barriendo escombros.

Schwitzer_Banner_798x90Cada día aprendía algo nuevo y no necesitaba un trabajo extra. Pero un día, cuatro años después, cuando estaba haciendo el relleno de una nueva edificación, ocurrió un derrumbe y quedó enterrado hasta el cuello.

“Sentí miedo y desde ese entonces me dediqué a trabajar en administración y ahora tengo a cargo diferentes obras en diferentes partes de Nueva York”, dijo Zapata. “Pero no estoy sentado detrás de un escritorio. Siempre estoy activo en las obras, ayudando a las personas que veo que están comenzando y que necesitan mi ayuda”.

Zapata “el jefe”, como alguien lo llamó cuando era entrevistado, dijo tener “mucho respeto” por sus trabajadores porque dice que comenzó igual que ellos, desde abajo.

Por ahora, Zapata está enfocado en adquirir más conocimiento y ahorrar dinero para cumplir lo que llama su “sueño americano”. La meta para este año es enviar a su tierra natal la mayor cantidad de materiales de construcción que pueda para empezar a construir en Puerto Rico.

Su próxima meta es construir su propio edificio en un terreno que compró en la parte trasera del Yunque, en la Isla del Encanto. Esta meta la quiere completar en 5 años.

Gloria Medina