Ysvelia Silva en su apartamento de Queens. Foto Gloria Medina

Gloria Medina

Sin el idioma ni documentos, Ysvelia Silva logró ser comerciante y superar los obstáculos que se le presentaron. Su clave: “nunca dejar de aprender”.

Silva, ahora de 65 años, llegó a los Estados Unidos con visa de estudiante. Al terminar sus estudios regresó a Venezuela, pero al encontrarse con los cambios del gobierno del presidente Chávez, entonces decidió regresar e iniciar una nueva vida.

Regresó como turista y se quedó. Aunque Silva no tenía un estatus migratorio legal, logró tener tres negocios. “Sin documentos se pueden lograr cosas y todo depende de la persona”, dijo Silva. “El tener mis negocios y trabajar como una hormiguita, me ayudó a obtener mis documentos”.

En el 2009 Silva había regresado a la universidad a tomar unos cursos independientes, pero empezó a perder la vista. Eso no la detuvo para seguir luchando.  “Este país ofrece muchas oportunidades. En las universidades hay cursos económicos, cosa que muchos latinos no saben”, dijo Silva.

Cuando empezó a perder la vista conoció a un oftalmólogo, quien le dijo que necesitaba un trasplante de córnea. Silva empezó la búsqueda de un donante y unos maestros le donaron los ojos de su hija que había fallecido.

Todo el proceso fue un éxito. “Soñaba con volver a ver las carreteras porque fui corredora de maratones”, dijo Silva. Diez años después, esta emprendedora continúa con la ilusión de volver a correr, así que la meta para el 2019 es iniciar el proceso de entrenamiento porque Silva no pierde la esperanza de participar de una última maratón antes de cumplir los 70 años. “Quiero correr otro maratón antes de irme de este mundo”, dijo Silva en su apartamento.

Silva es viuda y sin hijos y continúa con su profesión de comerciante. Ahora está diseñando carteras de cuero que manda a hacer en Colombia y las vende en Nueva York. “Esa es mi manera de entretenerme”, dijo Silva. También le gusta escribir y tiene un blog de política y salud.