Neruda de Pablo Larraín desnuda al poeta chileno

Neruda de Pablo Larraín desnuda al poeta chileno
Por Marcela Álvarez

Es uno de los directores hispanohablantes del momento, sin duda. Basta recordar que en 2016 el chileno Pablo Larraín se paseó por el circuito de festivales con dos cintas bajo el brazo, back-to-back: “Jackie”, sobre la ex primera dama norteamericana en los días posteriores al asesinato del presidente Kennedy, y “Neruda”, sobre el poeta de “los versos más tristes esta noche”.

Dos personajes históricos sobre quienes ha corrido mucha tinta y de los que, al parecer, siempre habrá de que hablar.

“Neruda” es una coproducción de Argentina, Chile, España y Francia, dirigida por Larraín y escrita por Guillermo Calderón.  Fue parte del 54th New York Film Festival de Lincoln Center el pasado septiembre. “Neruda” formó la tripleta de honor en español del NYFF junto a “Julieta” de Almodóvar y “Todo lo demás” de la mexicana Natalia Almada.

“Neruda” fue recibida entusiastamente por el público y la crítica.

Neruda traidor, dice este mural en Santiago de Chile.

Neruda traidor, dice este mural en Santiago de Chile.

Sirve indicar que “Neruda” se suma a la trilogía chilena de Larraín: “Tony Manero”, “No” y “El Club”.  Para quien desee acercarse a la historia reciente del país trasandino, las cintas de Larraín son una buena opción.

¿Se imaginaron alguna vez al laureado poeta como fugitivo? Es la impresión que deja “Neruda”.  Gael García Bernal (parece que disfruta mucho los roles de personajes históricos. Ya lo hizo en “Diarios de motocicleta” y “Eva no duerme”, por ejemplo) es Oscar Peluchonneau, un oficial de policía que de manera implacable sigue a sol y sombra al poeta, el símbolo nacional de resistencia. Lo quiere culpar de todo pero no puede. Vale aclarar: Peluchonneau es un personaje ficticio.

“Neruda” arranca en 1948 cuando aparecen los primeros brotes de una dictadora en su natal Chile. El presidencia es Gabriel Gonzalez Videla y Neruda, genialmente interpretado por Luis Gnecco, es el hombre fuerte de la izquierda  en el Senado, miembro del Partido Comunista. Su esposa Delia (Mercedes Morán) sufre estoicamente los apetitos sexuales de su esposo quien no duda en salir a entretenerse con prostitutas a pesar del peligro que lo acecha.

“Este hombre sacaba un trozo de papel de su bolsillo y 10.000 trabajadores hacían silencio para escucharlo recitar poesía”, dice uno de los personajes en la cinta. Pero, ¿se pueden llevar la autoridad policial y el arte? Para quien no haya leído el “Canto General” de nacido en Parral, esta cinta es la excusa perfecta para hacerlo. Neruda aparece en su pedestal de poeta, adorado por las masas y repudiado por la oligarquía, el estado y la tradicional sociedad chilena. Ante la persecución de Peluchonneau, personaje que acelera el ritmo de una historia que empieza lenta, el poeta pronto será poco menos que un fugitivo en su propio país. El futuro premio Nobel de Literatura (lo ganó en 1971) tiene que huir para salvar su vida.

“Neruda” abre una puerta al poeta más allá de su obra. Un hombre que, por ejemplo, pregonaba las virtudes del comunismo y de la igualdad entre las masas pero que no dudada en mimarse con los placeres de la seda, la carne corporal y la fina mesa.

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