Portada de la edición impresa de febrero del 2019 de Queenslatino. Miguel García es el propietario de Dalila’s Pet Grooming de la 37 avenida y la calle 90, en Jackson Heights, Queens. Diseño Ana Luisa Castaño

En este mes del Amor y la Amistad, la publicación QueensLatino trae historias de pasión y dedicación, no solo entre seres humanos, sino entre personas y sus caninos.  Además, en Manhattan abrió este mes el Museo del Perro. Nos hemos acostumbrado a celebrar el Día de San Valentín el 14 de febrero, aunque en la antiguedad era una fiesta pagana en donde se maltrataba a las mujeres. La vida cambia, las relaciones se transforman y la humanidad avanza. Perdura el amor en este camino inagotable y espinoso hacia la felicidad. Brindemos con el coctel besito mexicano.

Celebración de San Valentín

Fiesta pagana

Así como la Navidad o Halloween, el Día de San Valentín es otro intento de “encubrir” las costumbres pervertidas y las observancias de los dioses paganos para “cristianizarlos”.

Tan inocente e inofensivo como pueda parecer el Día de San Valentín, sus tradiciones y costumbres se originan en dos de los festivales paganos más pervertidos sexualmente de la historia antigua: Lupercalia y el día de fiesta de Juno Februata.

Celebrada el 15 de Febrero, Lupercalia (conocida como la “fiesta de licencia sexual”) fue mantenida por los antiguos romanos en honor de Luperco, el dios de la fertilidad y agricultura, protector de manadas y cosechas, y un poderoso cazador — especialmente de lobos. Los romanos creían que Luperco protegería a Roma de bandas de lobos, los cuáles devoraban ganado y personas.

San Valentín comenzó como una fiesta pagana en donde la mujer era maltratada, azotada.

Ayudados por las vírgenes vestales, los Luperci (sacerdotes masculinos) conducían los ritos de purificación al sacrificar cabras y un perro en la cueva de Luperco en la colina de Palatina, donde los romanos creían que los gemelos Rómulo y Remo se habían refugiado y habían sido alimentados por una loba antes de que finalmente fundaran Roma. Vestidos con un taparrabos hecho de cabras sacrificadas y rociadas de su sangre, los Luperci corrían por Roma, golpeando a las mujeres con februa, correas hechas de pieles de cabras sacrificadas. Los Luperci creían que los azotes purificaban a las mujeres y les garantizaban su fecundidad y un fácil nacimiento. Febrero se deriva de februa o “medios de purificación”.

Para los romanos, febrero era también sagrado para Juno Februata, la diosa de febris (“fiebre”) del amor, y de las mujeres y el matrimonio.

¿Quién fue el Valentín original?

Valentín viene del latín Valentinus, el cual se deriva de valens — “ser fuerte, valiente, grande, poderoso”. La Biblia describe a un hombre con un título semejante: “Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante del ETERNO; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante del ETERNO”. (Gén. 10:8-9). Se decía que cazaba con arco y flecha.

El mejor coctel

Besito mexicano

El coctel Besito Mexicano para calentar los ánimos y encender las pasiones…

Para el mes de San Valentín puede preparar un coctel Besito Mexicano con licor de chocolate oscuro Godiva® Dark Chocolate Liqueur, tequila, leche evaporada y cerezas. En los restaurantes en México comúnmente se servía al final de la comida un coctel llamado Besito de Café, que es la inspiración de este coctel.

Ingredientes para 2 personas

  • 3 onzas de licor de chocolate oscuro Godiva® Dark Chocolate Liqueur 1.5 onzas por vaso
  • 1 onza de tequila blanco 0.5 onzas por vaso
  • 1 taza de leche evaporada
  • 6 cerezas marrasquino
  • 2 palitos de bambú
  • 2 vasos de 6 onzas cada uno

Instrucciones

  1. En un vaso añade 1.5 onzas de licor de chocolate oscuro Godiva® Dark Chocolate Liqueur, después agrega 0.5 onzas de tequila blanco y combina.
  2. Poco a poco agrega la leche evaporada, aproximadamente 4 onzas dependiendo de tu gusto.
  3. Decora con tres cerezas por vaso.

    Museo del Perro

    Desde este febrero, Nueva York tiene el Museo del Perro para los amantes de los caninos. Posee dos pisos de arte e historia y es interactivo. Está localizado en el 101 Park Avenue, en Manhattan (cerca de la estación Gran Central de la calle 42). La entrada es a $15 para adultos, $5 para niños y $10 para estudiantes y veteranos. Se prohíbe la entrada de perros. Sorry!