Los ‘adelantados’ que se tomaron el negocio del fútbol mundial

Los ‘adelantados’ que se tomaron el negocio del fútbol mundial

Promediando la década del 50 jugaba en el Racing Club de Avellaneda de la República Argentina, un pintoresco wing derecho, autor de una de las más célebres frases. Quizás la que mejor define la manera del sentir popular argentino para desarrollar el juego del futbol. “Toco y me voy” decía don Oreste Omar Corbatta  (refiriéndose al hecho de entregar el balón a un compañero e inmediatamente salir en busca de la descarga.

Cierto día al final de un encuentro en el estadio de la localidad de Avellaneda un periodista le preguntó a don Oreste: Dígame por qué usted siempre en el segundo tiempo se “acomoda” en un sector de la cancha de donde no sale tal como si jugara dentro de un corral. La elocuente e inmediata respuesta fue: Bueno porque ahí en ese sector hay sombra, mucho sol no me hace sentir bien. Pícaro, sagaz y raudo en la respuesta. Un adelantado en el arte de explotar la “viveza” para jugar al fútbol.

Pasaron 20 años para que aparezca en Argentina otro “adelantado” pícaro y sagaz. Settimio Aloisio fue el primer representante de jugadores de primera división. Inteligente como ninguno supo ver el negocio que se le presentaba conforme la televisión satelital comenzaba a ser protagonista de las transmisiones internacionales . Anticipándose a los hechos, participa en la firma del contrato de Diego Maradona para poder ser incluido en la selección que disputara el Mundial’78 (dejado afuera del plantel a último momento por el mismísimo César L. Menotti).

GABRIEL CORTEGGIANO logoFue a partir de la transferencia de Diego Maradona, primero a Boca y luego al Barsa, cuando todos los jugadores querían ser representados por Aloisio (quien había dejado de trabajar en una mina de tungsteno) para convertirse en  “Representante de Jugadores” y ganar sumas millonarias de dinero. Don Settimio comenzó a frecuentar los medios televisivos y al mismo tiempo el jet-set europeo, con la idea fija de atraer inversores al fútbol y llevarlo a ser lo que es hoy, un negocio multimillonario.

Lo cierto es que el hombre en cuestión  El Pionero de un imperio que vive “a la sombra” de los estadios de fútbol. Evidentemente hoy día el representante de jugadores tiene un rol mucho más preponderante que la habilidad misma del jugador. Tienen el “poder” para sobrevaluar el precio (y salario) de un jugador siempre y cuando cuente con la complicidad de una nueva figura incorporada por los clubes de primera línea: El manager de fútbol.  

Sin lugar a dudas estamos obligados a rendirnos frente a una red de cómplices que solo persiguen el propósito de ganar dinero con el menor esfuerzo físico. Para ser protagonista en este mundo de negocios hay que saber cómo se expresaba elocuentemente don Oreste “a quién tocar y a dónde dirigirse a buscar la descarga”, cuál es el lugar donde más conviene jugar cuando llega el momento de mostrarse.

Cabe como corolario mencionar que también estos gerentes intervienen en la ejecución de partidos y torneos amistosos. Es decir, han puesto la vara más elevada, no solo manejan grandes sumas de dinero al tiempo que se adueñan de la carrera del futbolista. Tienen la capacidad para negociar con los multimedios afines al deporte. Un negocio solo para picaros, sagaces y adelantados al resto de los racionales.

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