Lo que nos dejó el US Open 2016

Lo que nos dejó el US Open 2016
El último Grand Slam del año bajó el telón entre récords de asistencia, nuevos campeones, un techo replegable en el Ashe Stadium y un coqueto Grandstand
por Marcela Álvarez
Terminó la gran fiesta del tenis en Queens ante la tristeza de sus fans (así lo expresó más de uno) que ya esperan ansiosos la nueva cita el próximo año. ¿Qué nos dejó este Open 2016? Mucho. Enumerarlo todo tomaría tiempo y espacio.
En principio, no ganaron los que -se suponía- ganarían. Si, habemus nuevos campeones en Flushing Meadows: la alemana Angelique Kerber y el suizo Stanislas Wawrinka en singles; el brasileño Bruno Soares, campeón en dobles con su compañero británico Jamie Murray; y Bethanie Mattek-Sands/Lucie Safarova en dobles femeninos.
Nos quedó también, a un costo de $150 millones de dólares provenientes de fondos privados, el nuevo techo desplegable, largamente esperado, que hace más imponente el Arthur Ashe Stadium y más surrealista la experiencia de presenciar un partido. Una obra magnífica de ingeniería siglo 21. ¿La moraleja? Llovió poco y casi nada e incluso el anunciado huracán brilló por su ausencia. A pasos del Ashe, se estrenó -el muy acogedor- Grandstand que hizo sedujo a los fans pues resulta –hay que decirlo– más placentero que el Ashe. ¿Qué más nos dejó este Open? Nuevos récords de asistencia.
En promedio, asistieron 40 mil personas durante los 14 días oficiales del torneo. Sin contar la ronda de clasificación.
También nos dejó la certeza -una vez más- que esta cita anual desde 1978 en Flushing Meadows es más que tenis. Cada año crece sin parar. Sí, porque más allá de los partidos, el torneo es entretenimiento non stop, esto es fiesta, marketing, diversión, música en vivo, actividades para chicos y grandes, pabellones especialmente construidos para ofercer todo tipo de diversión a chicos y grandes; es gastronomía internacional, como para reflejar el condado donde se realiza.El Open también dejó en claro su impacto económico en ciudad: más de $800 millones de dólares.
El Open es más que una pelota sobre el court.  Por eso, no tienes que ser un fan de Djokovic, Serena, Murray, Kerber, Del Potro, para disfrutar el torneo.
Podría decirse que como un largo partido de béisbol en Citifield o Yankee Stadium, es una buena excusa para disfrutar en familia y amigos.
Lilian Rivera, colombiana fanática del tenis y que vive en Sunnyside, hace la pausa en el coqueto "lounge" del Grandstand. Foto Marcela Álvarez

Liliam Rivera, colombiana fanática del tenis y que vive en Sunnyside, hace la pausa en el coqueto “lounge” del Grandstand. Foto Marcela Álvarez

 
UN TORNEO MILLONARIO

El US Open 2016 repartió, en igual proporción entre hombres y mujeres, un total $46.3 millones de dólares en dinero contante y sonante, un aumento del 10% en comparación con 2015. Angelique Kerber, que se estrenó como número 1 del mundo, y el suizo Stanislas Wawrinka, que subió el puesto, recibieron cada uno $3.5 millones de dólares; sus rivales finalistas, el serbio Novak Djokovic, y la checa Karolina Pliskova, se contentaron con $1,750.000; los semifinalistas recibieron

$875,000 (la danesa Caroline Wozniacki y la local Serena Williams; el japonés Kei Nishikori y el francés Gael Monfils). ¿Cuánto más recibió el resto? Los cuarto-finalistas, $450,000; octavos de final, $235,000; 3ra ronda, $140,000; 2da ronda $77,188 y los que llegaron al 1er escalón, $43,313.

DESDE PARAGUAY, MONTSERRAT GONZÁLEZ

“Estoy viviendo un sueño. Me siento muy contenta no solo por pasar a segunda ronda pero también por el premio económico, que me ayuda mucho a seguir jugando con más tranquilidad el resto de la temporada”, dijo muy contenta la paraguaya Montserrat González, el día que perdió en 2da ronda ante la checa Karolina Pliskova, eventual finalista. González se fue con $77,188 en el bolsillo y la esperanza de volver el próximo año a Queens. En un gran partido jugado en la cancha 7, la joven de 22 años cayó 1-6, 5-7 y dejó en claro que su raqueta presume de buen tenis y, además, mucha garra guaraní, para seguir luchando en este duro deporte. Nacida en Asunción, González escrito con mayúsculas su nombre en este Open. Ganó sus tres partidos de calificación (que los tenistas llaman “qualy”) y entró al cuadro principal. En 1ra ronda, que siempre cuesta superar, venció a Danka Kovinic de Montenegro, jugadora clasificada 54 en el mundo, muy por encima del puesto 192 de González. Sin duda, esta joven proveniente de la “tierra colorada” fue de lo mejor que vimos en este Open.

EL REGRESO DE UN GUERRERO: JUAN MARTÍN DEL POTRO
El argentino, ganador del US Open 2009, volvió al circuito tras superar varias operaciones en sus muñecas. Ni él mismo pensó que regresaría a pisar un court.

“La Torre de Tandil”, como lo llaman cariñosamente sus fans en alusión a su estatura y lugar de nacimiento, ganó medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Rio (perdió la final ante el británico Andy Murray) y en Flushing avanzó hasta cuartos, donde cayó ante Wawrinka. Esa noche, en el Ashe Stadium recibió una de las más grandes ovaciones jamás registradas en el Open. “Él se lleva la victoria y el pase a semifinal, pero yo me llevo el cariño del público, que tanto me apoyó. Eso no tiene precio y me pone muy contento y me da aliento, pues yo pensé que nunca volvería a jugar”, señaló posteriormente.

UN GRANDSTAND PARA DISFRUTAR
Con capacidad para 8,000 espectadores, el nuevo Grandstand es la flamante joyita del Open. Se ubica en la esquina suroeste del Billie Jean King National Tennis Center y reemplazó el viejo Grandstand, que desde 1978, y a manera de aprendix, funcionó pegadito al Louis Armstrong —próximo asimismo a ser derrumbado para dar paso a un nuevo estadio. Este nuevo Grandstand está a pedir de boca. “Es una linda cancha”, dijo Rafael Nadal. Otros jugadores también le dieron el visto bueno, entre ellos John McEnroe, Martina Higgins y Caroline Wozniacki. Y el público, claro.
“Fue un proceso de diecinueve meses. Lo que quisimos hacer fue usar el diseño del viejo Grandstand, la idea del espacio íntimo y la sombra que tanto les gustaba a los fans. Asi que quisimos replicar eso y al mismo tiempo mejorarlo en el nuevo estadio y creo que lo logramos. Teníamos mucha confianza que iba a gustar a todos”, dijo Chris Weidmer, alto ejecutivo de la USTA.
¿Qué novedades tiene?, quisimos saber. “Los laterales de la cancha son fantásticos, los asientos, la vista al Ashe, el lounge en la parte superior para descansar. En fin, es un sitio ideal para disfrutar tenis”, agregó Weidmer.  ¿Y tendrá “roof” desplegable? “No, no tendrá techo como el Ashe, pero el que sí lo tendrá será el nuevo Louis Armstrong, cuya construcción iniciaremos pronto”. Personalmente, no puedo esperar al próximo Open. Este Grandstand es un ace.

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