La gran división entre religión y politica en Estados Unidos

La gran división entre religión y politica en Estados Unidos

Las personas mayores han sido tradicionalmente quienes han prestado más atención a las elecciones presidenciales y a la discusión de los valores religiosos y principios morales de nuestra sociedad. Sin embargo, se puede apreciar una gran división entre los votantes con valores religiosos.

Se suele decir que la religión y la política no son compatibles. Pero, ¿puede la gente dejar de lado sus creencias y votar por un candidato que no honra sus valores religiosos? Absolutamente. El cambio en las demografías no sólo va a decidir esta elección, también seguirá cambiando la manera en que nos envolvemos en las enseñanzas de la iglesia y la política. Según Robert P. Jones, director general del Instituto de Investigación Pública y columnista del periódico The Atlantic, “esta elección esta dando muchas sorpresas. Los cambios en las demografías acabaran por decidir la elección. Los evangélicos blancos podrían ser los únicos que apoyen a Donald Trump, mientras que el resto votara a favor de Hillary Clinton“. No hay duda que la mayoría de los estadounidenses desaprueban la conducta de Trump; aunque aún hay muchos que se niegan a cruzar las líneas de su partido debido a los debates acerca los temas como el aborto, el “matrimonio homosexual”, la pena de muerte, el cambio climático, inmigración, entre otros.

David Blankenhorn, Fundador y Presidente del Instituto de los Valores Americanos enfatizo que, “la raza, clase e ideología estarán en contra de los valores religiosos de muchos votantes en estas elecciones”. Grupos como los mormones que tradicionalmente habían votado por candidatos Republicanos, se niegan apoyar a Trump debido a su conducta y propuestas extremistas lo cual va en contra de sus principios religiosos.

Según Blankenhorn y el sacerdote jesuita, Tom Reese, el porcentaje de los no creyentes y los independientes está aumentando dramáticamente. La secularización y polarización en la política al igual que la falta de simpatía por los intereses de la juventud también está contribuyendo a la insatisfacción de la afiliación política y religiosa. Según el padre Reese, “la generación más joven no está escuchando a sus líderes. Ya no creen en sus enseñanzas. Lo mismo sucede en la política. Estamos en problemas”.

La situación con los católicos es aún más complicada. La política estadounidense está dejando a muchos católicos divididos. Los católicos hispanos se han involucrado más en el tema de inmigración mientras que los católicos blancos tradicionales mantienen su preocupación por el tema del aborto. Además, tanto los candidatos presidenciales como sus compañeros para la vicepresidencia están presentando grandes retos a los valores religiosos con sus posturas dejando a muchos creyentes confundidos. Los evangélicos también están sumamente divididos. Los blancos apoyan a Trump mientras que los Afroamericanos a Clinton.

Esta elección ha creado ya mucho descontento como para aún preguntarse, ¿cuál de los dos candidatos honrara los valores religiosos? Desafortunadamente no existe esa opción. Para todos los votantes indecisos, creyentes y no creyentes, es importante preguntarse, ¿cuál de los dos candidatos hará el menor daño posible? De ahí, sin ningún sentimiento de culpa, emitir su voto. A menos que nuestros líderes políticos y religiosos ofrezcan soluciones justas y eficaces, en vez de condenas, la gran división en la religión y política continuará. 

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