Una vez elegido el jurado popular, formado por siete mujeres y cinco hombres, comenzó esta semana  formalmente el juicio contra el temido narcotraficante mexicano Joaquín Guzmán Loera, alias ‘El Chapo’, a quien la Fiscalía norteamericana acusa de enviar más de 155 toneladas de cocaína a Estados Unidos durante 25 años y mantener una empresa criminal durante dos décadas como jefe del cartel de Sinaloa. Por ello, enfrenta una posible condena de cadena perpetua.

Considerado extremadamente peligroso por las autoridades estadounidenses por el riesgo de fuga y un presunto historial de asesinatos, el capo será juzgado por once cargos de narcotráfico bajo excepcionales y fuertes medidas de seguridad.

El proceso judicial arrancó la semana pasada con la elección de los miembros del jurado, lo que se realizó durante tres jornadas con escenas poco habituales, como el temor a ser asesinado por parte de algunos de los candidatos o el hecho de que una persona fuese rechazada por pedir un autógrafo del Chapo.

El sistema de seguridad para desplazar a El Chapo en Nueva York es riguroso e incluye perros olfateadores. Foto Humberto Arellano

El sistema de seguridad para desplazar a El Chapo en Nueva York es riguroso e incluye perros olfateadores. Foto Humberto Arellano

Entre los miembros del jurado, cuya edades oscilan entre los 20 y 50 años, hay inmigrantes de Polonia, Etiopía y Asia, así como cuatro personas que hablan español -uno de los seis sustitutos también lo habla-, todos ellos aislados parcialmente y sometidos a fuertes medidas de seguridad, con orden del juez de no hablar del juicio.

La Fiscalía norteamericana acusa al capo de enviar más de 155 toneladas de cocaína a Estados Unidos durante 25 años.

En la apertura de argumentos el abogado del Chapo ,Jeffrey Lichman,  pidió al jurado tener sus mentes bien abiertas. También dijo que su cliente el Chapo era un chivo expiatorio y que los verdaderos líderes se pasean tranquilamente por México.

El equipo de la defensa del Chapo está compuesto por Jeffrey Lichman, Eduardo Balarezo y William Purputa

Pese a que los trámites empezaron el pasado 5 de noviembre, la sesión de este martes es considerada el inicio formal del juicio ya que los abogados de la defensa y la fiscalía presentarán sus argumentos.

El hombre que tomó el relevo a Pablo Escobar Gaviria como el mayor narcotraficante del mundo está acusado de fundar y liderar entre 1989 y 2014 el poderoso y violento cartel de Sinaola en México, que le dio una fortuna de 14.000 millones de dólares.

Apodado ‘El Chapo’ por su baja estatura, Joaquín Guzmán Loera fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2017 desde México, donde había protagonizado dos fugas, una de ellas, en julio de 2015, considerada una de las más sonadas de la historia penitenciaria. Montado en una motocicleta, escapó a través de un túnel de 1,5 kilómetros que iba desde su celda al exterior.

en la corte federal de Brooklyn, Brian Cogan,ha decretado un confinamiento casi absoluto en una prisión de máxima seguridad. Solo le permite salir de su celda de 18 metros cuadrados una hora al día para hacer ejercicio y una llamada mensual de 15 minutos a su madre. Vive con la luz encendida las 24 horas y con una pequeña ventana opaca que no le permite ver el exterior.

Guzmán, de 61 años, está en el ala más segura de la Metropolitan Correctional Center en Manhattan, una de las prisiones más fiables del país. Tampoco tiene contacto con otros presos, ni con su joven esposa de 29 años, Emma Coronely, a quien tiene prohibido abrazarla antes de iniciar la sesión este martes.

A sus abogados tampoco se le permite contacto físico con su cliente, lo que alegan ha sido un obstáculo para preparar su defensa, y ni siquiera con sus hijas de siete años que le han visitado ya que todo ocurre en una habitación con una pared de vidrio, desde la cual Guzmán sólo puede mantener una conversación.

Apodado ‘El Chapo’ por su baja estatura, Joaquín Guzmán Loera fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2017 desde México

Algunos reos que han estado en sus mismas condiciones han calificado a la sección 10 South de la cárcel en el que se encuentra de “cámara de tortura”.

Al centro, la esposa del Chapo, Emma Coronel. Foto Humberto Arellano

Al centro, la esposa del Chapo, Emma Coronel. Foto Humberto Arellano

Cortes de tráfico en Brooklyn cada día

El proceso también se realiza entre severas medidas de seguridad. Nueva York será así escenario hoy de un gran despliegue de seguridad en el reinicio del juicio contra ‘El Chapo’. Las medidas también afectan a su transporte a la corte y se extienden más allá para proteger a los miembros jurados y a los testigos de una posible venganza del presunto capo, del que las autoridades temen que use sicarios para secuestrar y asesinar a quienes se atrevan a hablar en su contra.

Sus traslados a la corte federal de Brooklyn, donde se lleva el proceso en su contra para audiencias previas al juicio, han sido un dolor de cabeza para los neoyorquinos que utilizan el puente de Brooklyn, cerca de la cárcel donde el Chapo aguarda a su juicio, ya que se cierra mientras dura el recorrido del convoy de coches y policías fuertemente armados, lo que genera problemas en el tráfico local. La comitiva del traslado siempre es vigilada desde un helicóptero policial.

Esas medidas serán desde mañana dos veces al día, y en las horas punta, mientras dure un juicio que podría extenderse hasta cuatro meses.

Las medidas de extrema seguridad que rodean a Guzmán desde su llegada a EE.UU. también incluyen a la corte federal, donde se lleva a cabo el proceso judicial en su contra, que de por sí ya es un lugar que se mantiene vigilado por los agentes del tribunal. Allí habrá agentes con armas largas, unidades caninas, que custodian el lugar y se ha colocado un segundo detector de metales frente a la sala del juez Cogan.

En el juicio, que se espera que se alargue hasta cuatro meses y sea uno de los más mediáticos de la historia reciente del país, aunque los medios deberán seguirlo por retransmisión de video desde otra sala del tribunal; participará una larga lista de testigos entre los que se encuentran algunos antiguos colegas suyos dispuestos a traicionarlo a cambio de reducciones de condena.

LA VANGUARDIA