Indignación en Latinoamérica por destitución de presidenta Dilma Rousseff de Brasil

Indignación en Latinoamérica por destitución de presidenta Dilma Rousseff de Brasil

El Senado Federal aprobó el miércoles de esta semana con 61 votos contra 20 la destitución de la presidenta constitucional Dilma Rousseff, electa en 2014 por más de 54 millones de brasileños.

Rousseff estaba separada temporalmente de su cargo desde el pasado 12 de mayo para enfrentar un juicio político por presunta violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, delito que la propia mandataria alegó reiteradamente no haber cometido.

La casación del mandato de la presidenta constitucional Dilma Rousseff decidida esta semana por la mayoría calificada del Senado Federal constituye un golpe contra Brasil y el pueblo, sostuvo la senadora Vanessa Grazziotin.

Aquí no hay ingenuos como para desconocer que Dilma no cometió el delito (violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal) por el cual fue acusada, manifestó la legisladora del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), para quien el impeachment seguido contra la mandataria fue un proceso indigno, ilegal y espurio.

Enfatizó además que fueron quienes perdieron en 2014 las elecciones presidenciales los que tomaron la decisión política de impedir que ella siguiera gobernando, la cual se concretó este miércoles.

Por decisión del presidente del Supremo Tribunal Federal (STF) Ricardo Lewandowski, quien encabezó la etapa final del proceso de impeachment, la votación del juzgamiento realizada este miércoles se realizó en dos partes.

En la primera, 61 de los 81 senadores se pronunciaron por interrumpir el mandato de Rousseff, electa en 2014 con el voto de más de 54 millones de electores. Para que la mandataria perdiera el cargo se requería el respaldo de la mayoría calificada (54).

Con posterioridad se sometió a votación la inhabilitación para el ejercicio de la función pública por ocho años de la depuesta Presidenta, lo cual fue desestimado al pronunciarse a favor solo 42 legisladores, mientras 36 se manifestaron en contra y fueron registradas tres abstenciones.

También en la sesión final del juzgamiento el senador del Partido de los Trabajadores (PT) Humberto Costa manifestó que el de hoy era un día triste para el país y advirtió que el Senado cometería un grave error al condenar a una persona inocente.

Este proceso (de impeachment) no cumplió los presupuestos básicos de la Constitución, pues no llegó a constatarse que Dilma Rousseff cometiera el crimen de responsabilidad por el cual fue acusada y enjuiciada, sostuvo Costa.

Deploró además que todo se limitara a un proceso político contra la Presidenta, capitaneado por quienes perdieron en las urnas cuatro elecciones consecutivas.

Al prestar declaración este lunes ante el pleno senatorial, Dilma ratificó que si resultaba condenada sin que pudiera probarse su culpabilidad se produciría un golpe parlamentario, característico de los tiempos modernos en América Latina.

Cualquier proceso de impeachment que se realice sin existir un delito de responsabilidad del Presidente ‘es un ataque claro e integral a la Constitución; un golpe de Estado en sus nuevas vestimentas’, remarcó.

Señaló además que el proceso de impeachment estuvo marcado, de principio a fin, por un clamoroso desvío de poder (por parte del ex titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha) y eso explica -dijo- ‘la absoluta fragilidad de las acusaciones dirigidas contra mí’.

Remarcó asimismo que la casación de su mandato resultaría ‘en la elección indirecta de un gobierno usurpador’ encabezado por el vicepresidente Michel Temer, a quien calificó de coadyuvante de Cunha en este proceso. PL

 

Bolivia, Ecuador y Venezuela retiran embajadores de Brasil

Los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela retiraron sus respectivos embajadores de Brasil luego de consumarse la destitución de Dilma Rousseff por el Senado lo que consideran un golpe político.

 

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ratificó esta tarde el retiro de su representante diplomático ante Brasil, Horacio Sevilla, y calificó la acción contra Roussef de ‘apología del abuso y la traición’. La misión en Brasilia quedó en manos de un encargado.

‘Jamás cohonestaremos estas prácticas, que nos recuerdan las horas más obscuras de nuestra América’, dijo Correa en su cuenta en Twitter. Asimismo, envió ‘toda nuestra solidaridad con la compañera Dilma, con Lula, y con todo el pueblo brasileño’.

Igualmente, el gobierno venezolano de Nicolás Maduro anunció el retiro de su embajador y el congelamiento de sus relaciones con la administración de Micehl Temer, ratificado por el Senado, y condenó enérgicamente la destitución de Dilma.

Venezuela ‘ha decidido retirar definitivamente a su embajador’ en Brasil, Alberto Castellar, ‘y congelar las relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno surgido de este golpe parlamentario’, subrayó la Cancillería en un comunicado.

‘Se ha ejecutado una traición histórica contra el pueblo de Brasil, y un atentado contra la integridad de la mandataria más honesta en ejercicio de la presidencia’ de ese país, remarcó la cancillería.

En su cuenta de Twitter, Maduro expresó ‘toda la solidaridad’ con Rousseff. ‘Condenamos el golpe oligárquico de la derecha ÂíQuién Lucha Vence!’, escribió. Agregó que el ‘golpe de Estado parlamentario’ forma parte de la ‘embestida oligárquica e imperial’ contra la región.

Mientras, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a consultas a su embajador en Brasilia, luego de condenar ‘el golpe parlamentario’.

‘Estamos convocando a nuestro embajador en Brasil para asumir las medidas que en este momento se aconsejan’, escribió el mandatario boliviano a través de Twitter.

Además Morales tuiteó: ‘Condenamos el golpe parlamentario contra la democracia brasileña. Acompañamos a Dilma, Lula y su pueblo en esta hora difícil’.

La cancillería boliviana llamó en un comunicado ‘a todos los Estados de nuestra región a rechazar estos golpes de Estado ‘suaves’ ante el peligro de la debilitación de la institucionalidad de la democracia, provocada por oposiciones incapaces de lograr votos necesarios para formar un gobierno’. PL

 

La democracia quedó atrás en Brasil, comentan analistas argentinos

Sin prueba de delito alguno, el voto de 61 senadores, muchos de ellos acusados de corrupción, puso fin al proceso de equidad social y democracia política del Partido de los Trabajadores, resume hoy Darío Pignotti.

En un artículo para el diario Página 12 bajo el titular ‘La tristeza no es solo brasilera’, Pignotti recalca que el nuevo régimen, nacido de la mano del establishment económico, judicial y mediático, se impuso por un juicio político durante el cual no fue presentada prueba alguna de delitos atribuidos a Dilma Rousseff.

La democracia quedó atrás, insiste el analista político y recuerda que Rousseff fue electa hace 22 meses por 54,5 millones de brasileños y depuesta el miércoles por el voto de 61 senadores, sobre un total de 81 que forman la cámara alta, entre quienes hay más de veinte con prontuario penal y denuncias de todo calibre.

Para Santiago O’Donnell, los ‘golpes blandos son la nueva tendencia en la región’.

Siguiendo con la progresión de condena total en el caso hondureño y condena parcial en el caso paraguayo, esta vez las voces de protesta a nivel regional son más la excepción que la regla, atento al vuelco a la derecha en Sudamérica, señala O’Donnell también en una nota para Página 12.

El golpe parlamentario que terminó con el gobierno del PT es el eslabón más reciente de una serie de golpes blandos que empezó con el derrocamiento del presidente de Honduras Manuel Zelaya, en 2009, y siguió con el de Paraguay Fernando Lugo, en 2014.

Hay que mencionar también que hubo intentonas contra Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, a lo que se debe también agregar las permanentes acciones políticas, judiciales y financieras para desgastar a Cristina Fernández.

‘La secuencia, a medida que avanza, va creciendo en su maquillaje y sofisticación’, advierte O’Donnell.

Empieza en Honduras -recuenta- con un golpe rudimentario, al principio casi de manual, pero con una parodia de legalidad. Sigue con un juicio político express en Paraguay sin pruebas contra el Presidente violando su derecho de defensa, y culmina en Brasil con un proceso tan legal como ilegítimo y carente de fundamentos jurídicos.

En su incisivo estilo, Mario Wainfeld afirma que la democracia regional está en jaque, y no le faltan argumentos.

Coincide en que el PT sufrió un golpe de Estado blando, camuflado en ropaje institucional, y rememora que Rousseff fue desplazada tras cuatro victorias de su partido en elecciones libres.

Aún aquellos que defienden su nula legalidad -argumenta- reconocen que asume un presidente -Michel Temer- impresentable, carente de votos y de legitimidad de origen.

‘Llega montado en una endeble coalición parlamentaria que lo usó como ariete’, considera Wainfeld.

Todo indica -sugiere- que el ‘establishment’, que encontró un atajo para llegar al poder, deberá buscar otro dirigente para tener chances en la elección presidencial de 2018 si Temer consigue pervivir. PL

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