En medio de la desigualdad socio-económica  agravada por la reducción de $1.5 trillones de impuestos a las corporaciones y a los ricos, la feroz guerra contra los trabajadores Latinos e inmigrantes, el corrupto sistema electoral y el financiamiento  corporativo de las campañas y la entrega del planeta a la voracidad de las ganancias  empresariales  se dan las elecciones que movilizaron a diversos sectores anti-Trump y puso en el escenario parlamentario nuevas fuerzas políticas.  Se va entendiendo que rescatar la democracia y profundizarla es una tarea progresista. Estas elecciones son  una victoria del movimiento de mujeres que se han movilizado desde hace dos años. Según los analistas la votación logro un crecimiento de entre 75% a un 100% respecto a las elecciones de mitaca del 2014 y que incluyen a sectores  arrastrados por las mentiras y racismo del republicanismo.

Según Michael Moore el cineasta y comediante, en todas las contiendas por la Cámara Baja los demócratas lograron 3 millones de votos más y más de 10 millones de votos más que los republicanos en todas las contiendas por el Senado. En esta tarea los sindicatos nacionales y regionales  de la AFL-CIO y  las organizaciones de los trabajadores inmigrantes y los  soñadores en todo el país que han crecido desde las megamarchas del 2006, así como los activistas de diverso signo y origen trabajaron y votaron en la jornada electoral del pasado 6 de noviembre.

Debe destacarse la llegada de dos congresistas con agenda popular y del socialismo democrático  la neoyorquina-puertorriqueña Alexandria Ocasio-CortesRashida Tlaib-Palestino-Americana e hija de un obrero de la Ford de Michigan. Y con mayorías en la Cámara de Representantes se podrá impedir el desmantelamiento del medicaid, medicare, los derechos de salud y defender el medio ambiente. De la misma corriente llegaron puñados a parlamentos estatales que incluye a la Colombo-Neoyorquina Julia Salazar de Brooklyn. Los gobernadores de  Wisconsin Scott Walker, Illinois Bruce  Rauner y el de Michigan,  voceros de las políticas republicanas anti-trabajadores y anti-sindicales fueron derrotados y se ganaron escaños en el congreso y las cámaras estatales gracias al trabajo del movimiento laboral.

El huracán femenino logro ganar escaños en el congreso, emiciclos estatales y gobernaciones.  66 mujeres fueron re-electas, 36 nuevas mujeres ganaron sillas y 27 hombres y 9 mujeres fueron relevados en la Cámara de Representantes. Junto a Tlaib  ganaron sillas la también musulmana y refugiada Somalí Ilban Omar de Chicago y Sharice Davids de Kansas y Deb Haaland de Nuevo México mujeres indígenas. Los republicanos mantienen control sobre el Senado en parte a la estructura en la que da excesivo poder a estados rurales y poco poblados. En California gana la senadora demócrata Dianne Feinstein con más de 3 millones de votos, mientras en Dakota del Norte, Kevin Cramer retador reciente y republicano gana con menos de 200.000 votos. Sólo estaban renovándose una tercera parte del Senado.

El ex-alcalde negro de Tallahassee Andrew Gillum perdió por estrecho margen la gobernación de la Florida con el clon de Trump.  Y en Texas la arena para el senado la perdió por escaso margen el demócrata Beto O’Rourke contra Ted Cruz pero llegan al congreso  por  primera vez Latinas por ese estado, Verónica Escobar y Sylvia Garcéa. Dos mujeres negras ganan escaños por primera vez por Massachussetts y Connecticut.

En Georgia la pelea también fue tremenda y pierde la líder negra Stacey Abrams por un margen del 1% frente al Secretario de Estado Estatal  y furibundo trumpista Brian Kemp. Se develó la trama del fraude republicano: purgan a 53,000 votantes porque según Kemp y la Junta Electoral los datos de registración no coinciden con la base de datos del gobierno estatal, así como a más de un millón de votantes poco frecuentes. Demandas por fraude y conflicto de intereses hace que Kemp renuncie como Secretario de Estado solo dos días antes de las elecciones. En los votos ausentes la firma no coincide con la firma del registro electoral dicen ellos. Mueven sitios electorales negros.  Y además exigen documento de identidad para votar. De ahí la importancia de las denuncias, las demandas y mover masivamente al electorado para derrotar el fraude de los supremacistas blancos en ese y otros estados.

 En NYC los demócratas que por un puñado de monedas para sus distritos, se unieron a los republicanos en el senado estatal, seis de ocho fueron derrotados. Y el Senado Estatal paso a manos de los demócratas. Allí brilló Jessica Ramos de origen colombiano, que hizo tezoneramente su tarea, acuño una agenda valiosa para los residentes de su distrito y ganó aliados de todo tipo y trabajó con la progresista Ocasio.  A la Asamblea Estatal destaquemos a Catalina Cruz también de origen colombiano. Max Rose demócrata derrota  al republicano Don Donavan en el distrito Stated Island-Brooklyn.

El reto de la diversidad progresista es adelantar una agenda sólidamente progresista que una y movilice al pueblo norteamericano y se detenga la voracidad del 1% . Por ahora el derecho a la salud va ganando terreno en todas las vertientes del vetusto partido demócrata. A quienes llegan les corresponde proyectar a los movimientos sociales e impedir que las coopten o las marginen. A las gentes del común y los activistas de todo tipo deben sentirse contentos y hay que felicitarlos por la tarea realizada y  tener claro que es solo el principio de las transformaciones que requiere el pueblo y el país.