El legado del presidente Obama / Editorial por Javier Castaño

El legado del presidente Obama / Editorial por Javier Castaño

Editorial

Javier Castaño

El presidente Barack Obama se despidió del pueblo americano con un profundo y emocional discurso en el cual lloró cuando habló de su esposa e hijas, pero le falló a los latinos de este continente. En su discurso titulado “El estado de la democracia”, el presidente Obama dijo que había recibido una nación con muchos problemas políticos y financieros y la rescató.

Luego hizo una lista de sus logros como la mayor creación de empleos en la historia de los Estados Unidos, el matrimonio del mismo sexo, el haberle retirado las armas nucleares a Irán y haber terminado con el responsable de los ataques terroristas al Centro Financiero Mundial en Nueva York.

Tocó tangencialmente la historia de los negros en esta nación y dijo que la democracia “algunas veces es sangrienta” y que ahora estamos mejor que antes, cuando asumió la presidencia. “Seguimos siendo la nación más fuerte del mundo y tenemos una unión más perfecta que antes”, añadió el presidente Obama antes de afirmar que le ofrecerá una transición tranquila al presidente electo Donald Trump, así como George Bush hizo cuando se posesionó hace ocho años.

El único país latinoamericano que nombró fue Cuba para enfatizar su propuesta de normalización de las relaciones entre ambas naciones. Puerto Rico, que se ahoga en deudas, México, que está siendo acribillado por el narcotráfico y la corrupción, Venezuela, que se empobrece todos los días, y Centroamérica, que ha sido abandonado en la miseria y se halla bajo el control de las pandillas, no fueron parte de su discurso. Y somos sus vecinos, su patio trasero.

Los latinos de este continente esperábamos más de Obama, inclusive después de haberse convertido en el presidente que ha deportado más gente a Latinoamérica.

Mientras que esta nación siga ignorando y abusando de Latinoamérica, seguirán llegando familias de esa parte del continente en busca de refugio económico y social. Nos aterran las imágenes de los refugiados árabes en Europa, pero vemos con simpleza el drama desgarrador de los refugiados de Centro, Suramérica y el Caribe.

Cuando el presidente Obama le quitó a los cubanos la ventaja del programa “pies secos, pies mojados”, no hizo otra cosa que igualar el trato hacia todos los inmigrantes latinoamericanos. Una medida justa. Rechazar esta determinación bajo el pretexto de que “los cubanos huyen de una dictadura y de un país sin libertades”, es desconocer que otras naciones como Nicaragua, El Salvador y Honduras sufren mucho más de la pobreza, la persecución y la ausencia de libertades que el pueblo cubano. ¿Por qué nadie sale en defensa de los centroamericanos que huyen de las balas, el hambre y la ausencia de una segunda oportunidad sobre esta tierra?

El presidente Obama pudo haber abogado por el destino de Latinoamérica en su último discurso. Si Estados Unidos sigue con esta política hacia el sur del continente americano, seguirán llegando inmigrantes dispuestos a arriesgarlo todo. No tienen otra alternativa. El gran número de venezolanos que ha llegado a Queens en los últimos dos años así lo demuestra. Ahora es muy fácil escuchar el acento venezolano en la Avenida Roosevelt y en muchos establecimientos de Queens. Así es la vida de los inmigrantes.

El presidente Obama en su último discurso se refirió a inmigración de manera genérica, argumentando que hay cambios demográficos que están influyendo en esta nación. Se fue por las ramas porque durante su administración no hubo reforma migratoria y sus órdenes ejecutivas para favorecer a los inmigrantes soñadores (DACA) están siendo amenazadas. Como buen político y orador, repitió que ésta es una nación de inmigrantes. Llueve sobre el mojado.

El presidente Obama hizo cosas muy buenas en sus ocho años de mandato, como recuperar la economía que destrozaron los republicanos y reformar el sistema de seguro médico con el Obamacare. Puede tener sus problemas, pero le otorgó seguro médico a más de 20 millones de personas. “Apoyo a cualquier persona que proponga un plan de seguro de salud mejor y más barato”, dijo el presidente Obama en defensa de su plan estrella.

En ese mismo discurso el presidente Obama fue muy claro en señalar los tres problemas que más le quitan el sueño. Primero, el deterioro y reducción de la clase media en los Estados Unidos, que no está siendo educada y a la cual le han quitado gran parte de sus derechos laborales. Segundo, el racismo que está dividiendo a esta nación que no invierte en las minorías y los trata con desprecio, en especial a los nuevos inmigrantes. Y tercero, El cambio climático que muchos quieren ocultar porque en estos tiempos, “la información genera opinión, en lugar de haber opinión con base en la información”. Con esta frase el presidente Obama cuestionó la información o desinformación que se fomenta en los medios de comunicación y el Internet.

El presidente Obama concluyó su discurso diciendo que “nuestra democracia está amenazada cuando la damos como un hecho”. Es decir, cuando no mejoramos las condiciones para que las “personas puedan votar” en las elecciones, cuando permitimos que el “dinero contamine a los políticos y la política”, y cuando “las personas como nosotros decidimos no pelear por la democracia, ni participar, ni inmiscuirnos en la comunidad”. Terminó diciendo que las personas que están en desacuerdo con estas injusticias, “deben dejar a un lado la pasividad y lanzarse como candidatos políticos con el fin de transformar esta nación… quiero que ustedes crean en esta nación”.

El problema para los latinos es que estamos sin liderazgo, no tenemos una brújula política que nos guíe hacia el progreso, estamos desunidos y los dos partidos políticos nos han fallado, tanto el demócrata como el republicano. Los políticos demócratas, en lugar de practicar la autopsia de su partido para saber por qué perdieron la Presidencia, el Senado, la Cámara de Representantes y varias gobernaciones, están buscando culpables para echarles la culpa.

Los latinos estamos obligados a buscar nuestro propio sendero y exigir respeto. Para eso hay que hacer foros a nivel local, fomentar la lectura, alentar los debates e incentivar la critica constructiva. La pasividad, la lástima o no cuestionar a nuestros activistas, líderes y organizaciones comunitarias nos está llevando a la derrota cívica.

El presidente Obama nos dejó un buen legado en este sentido, pero la comunidad latina necesita subir de nivel para enfrentar el odio y el racismo que se fundamenta en el miedo al futuro.

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