El conflicto armado termina y hay fiesta en Colombia

El conflicto armado termina y hay fiesta en Colombia

En Colombia están de fiesta. Grupos de jóvenes y vecinos de barrios y veredas

promueven el Sí a la Paz! Así como los grupos de artistas, intelectuales, deportistas, profesores universitarios y hasta los medios, se va a poder acabar con el conflicto armado del Estado colombiano con la guerrilla más vieja del país. También lo están el gobierno y los partidos de la coalición política del presidente.

Lo básico es que esa guerrilla entregará las armas, dejará de secuestrar, extorsionar, atacar a la población civil, destruir infra-estructura, dejará el negocio del narcotráfico y reconocen al Estado como monopolio de las armas y aceptan la Carta Magna.

Cuatro años de diálogos, los dos actores del conflicto silencian los fusiles, la guerrilla se legaliza y se firmaron los acuerdos en Cartagena este 26 de septiembre. El 2 de octubre los ciudadanos incluidos los residentes neoyorquinos votan Si o No a los acuerdos alcanzados en materia agraria, participación política, drogas ilícitas, victimas, fin del conflicto y verificación y refrendación.

Se acabó el cuento de que la pobreza, la miseria y la explotación condujeron irremediablemente a la lucha armada y de la misma manera no hubo que acabar aquellas calamidades que padece el

pueblo y la nación colombiana para dejar las armas. Lo que ha ocurrido ha sido el cambio de

decisión política. La lucha armada no ha dejado nada bueno a las gentes especialmente en el campo ni al país.

Las luchas del pueblo no podrán ser estigmatizadas y seguirán en la búsqueda de la soberanía y la democracia. La sociedad colombiana de pronto siente que ese fardo doloroso del conflicto armado con más de 220.000 muertos, cinco millones de desplazados, 5.000 sindicalistas asesinados al igual que cientos de periodistas en décadas dejará de existir y que las nuevas generaciones podrán crecer sin esa sombra funesta y aterradora. Tres son las posiciones ante el plebiscito: Sí a la Paz y Sí a Santos; Sí a la Paz y No a Santos; No a la Paz y No a Santos.

Lo fundamental es que estamos ante un momento histórico y de cruce de caminos. Los del No, son sordos cuando la Corte Constitucional avaló el plebiscito y ciegos con la justicia transicional y las penas restaurativas y no se reabrirán conversaciones. Los militares han salido a defender los acuerdos que ya dice mucho. Si comparan las 39 curules del uribísmo poco han podido hacer además de aprobarle el presupuesto y los TLCs a Santos. Las 10 que le darán a los ex-farc se dan cuenta que es poco lo que se puede hacer, lo demás son mentiras.

Que no se monten en el bus del socialismo gobiernista. El presidente es aplaudido por los organismos internacionales, Washington y las multinacionales por su política neoliberal que ha entregado los recursos naturales, ha firmado TLCs, arruinado el agro y la industria nacionales y se niega a negociar los reclamos de la población.

Tanto que las centrales obreras, los movimientos sociales y el único partido de oposición política el PDA preparan una jornada nacional de resistencia a las políticas gubernamentales para octubre y los pobladores del Chocó y Caquetá adelantaron formidables paros cívico a comienzos de septiembre. Firmes con el Sí a la Paz! No al mal gobierno!

El ambiente del Sí es de reconciliación y optimismo, de pronto no es muy realista pero ahí está como una constelación de alegrías y esperanzas de los colombianos incluidos los residentes en la Gran Manzana.

Carlos Salamanca / Activista colombiano que vive hace más de dos décadas en Nueva York

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