El camino pedregoso de la paz en Colombia

El camino pedregoso de la paz en Colombia

Caminando por la Ciudad Amurallada en Cartagena, Colombia, es fácil percibir la trietnia que compone la población colombiana, aunque es más difícil identificar el racismo y la exclusión que prevalece en esa nación suramericana. Los turistas nacionales y extranjeros y la congestión de carros, carrozas y bicicletas no deja observar el hermoso paisaje urbano de esta histórica ciudad.

Germán Sánchez, el negro que conduce su carroza por esta muralla de 11 kilómetros que fue construida en 192 años con sangre esclava, recita con precisión la historia de sus calles y casas de balcones. De sus 14 plazoletas internas se halla una dedicada al período de la Inquisición y otra a Santodomingo, esa familia de abolengo español cuya casa tiene cancha de golf y helipuerto.

“La casa que construyó el escritor Gabriel García Márquez está rodeada de un muro porque su diseño es árabe y las autoridades de la Ciudad Amurallada la rechazaron. En lugar de derrumbarla, nuestro Nobel de Literatura prefirió levantar esa pared”, dijo Sánchez mientras sostenía las riendas del enclenque caballo que halaba la carroza con cinco pasajeros.

El intelectual Juan Camilo Jaramillo en la librería Luvina de Bogotá.

El intelectual Juan Camilo Jaramillo en la librería Luvina de Bogotá, cerca a la Plaza de Toros de Santamaría.

De regreso a Bogotá, el tema de conversación es el Proceso de Paz. En la librería y bar Luvina, al lado de la Plaza de Toros, el intelectual Juan Camino Jaramillo hablaba de las vicisitudes de su vida y del acuerdo entre el gobierno y la guerrilla de las Farc. “El problema es que el pueblo colombiano quiere la paz, pero no está preparado y quiere ver a las Farc humilladas. Los enemigos de la paz usan como estrategia el miedo y el odio al cual están acostumbrados los colombianos”, dijo Jaramillo apoyado en su bastón.

En la librería y bar Luvina hay tertulias semanales de cultura, arte, historia y música. Los viernes son de tango. Sus paredes están atiborradas de libros y en el baño del segundo piso hay reseñas de este lugar por la prensa nacional y extranjera. “La corrupción nos está matando, al igual que el costo de vida y yo he perdido los deseos de seguir luchando”, añadió Jaramillo.

Ahora el Proceso de Paz en Colombia ha llegado a su etapa de desmovilización y algunos colombianos como Jaramillo consideran que los guerrilleros volverán a ser masacrados como en el pasado y la violencia reaparecerá. “Los enemigos de la paz no logran convencerse que la guerrilla está dejando las armas para convertirse en un partido político por la paz y por el futuro de Colombia”, añadió Jaramillo.

Otras personas como Alonso Duque si creen que la paz llegará a Colombia en unos años y que el presidente Juan Manuel Santos ha sido un verdadero estratega, “capaz de unificar a los colombianos alrededor de la paz como ningún otro presidente había podido hacerlo”.

En la edición del domingo del periódico El Tiempo, el jefe guerrillero Iván Márquez expresaba que las Farc se reunirán este mes de mayo para comenzar a conformar su partido político, que no habrá impunidad para guerrilleros, militares o paramilitares y que los acuerdos de paz dependen de tres garantías o compromisos del gobierno hacia la guerrilla: Justicia, seguridad y apoyo social.

Ante la pregunta del periodista sobre los niños que militan en la guerrilla de las Farc, Márquez dijo que hay hipocresía en cuanto a este tema porque son muy pocos los niños guerrilleros “y están con nosotros porque los paramilitares mataron a sus padres y no tienen otra alternativa. En la guerrilla no obligamos a la gente a unirse a nosotros. ¿Por qué no preguntan por los niños que mueren de hambre diariamente en La Guajira o están obligados a vivir bajo los puentes de la calle 26 en Bogotá?”.

Héctor Julio León en una finca de Fusagasugá, en Cundinamarca.

Héctor Julio León en una finca de Fusagasugá, Cundinamarca.

Para Héctor Julio León, agregado en una finca de Fusagasugá y quien prestó servicio militar por 10 años, combatiendo la guerrilla en las selvas y los lugares más recónditos de esta nación, “la paz es lo mejor que le puede pasar a Colombia porque no tiene sentido seguir matándonos. Yo perdí como a 30 de mis amigos del Ejército Nacional y sé lo que es la guerra. En las fincas y los pueblos de Colombia es donde más quieren la paz”.

Todos los colombianos anhelan la paz, pero cuando hablan de este proceso identifican a la guerrilla como los malos de la historia. “Hay que acabar con estos criminales y no darles impunidad”, es una de las frases de cajón, así como “no podemos elegir a Timochenko de presidente porque es un criminal”, y “Colombia se está convirtiendo en una Venezuela”.

El turismo en Colombia ha aumentado y se escucha mucho acento argentino y venezolano. “Puse un aviso clasificado en el periódico para contratar a un contador con experiencia y en menos de una semana más de 20 venezolanos han enviado su hoja de vida o han llamado porque quieren trabajar después de huir del régimen del presidente Maduro”, dijo Duque.

Para evitar los trancones vehiculares, el taxista Carlos Pedraza tomó la carretera circunvalar para desplazarse de Unicentro a la Casa Botero en el barrio La Candelaria. “Yo no creo en la paz porque dejé de creer en los políticos y por eso no voto hace más de 25 años”, dijo Pedraza. “Mi voto no lo compran por una comida o una falsa promesa y no entiendo por qué la gente en Colombia sigue esperanzada en la paz. Lo primero que debemos combatir es la corrupción y deshacernos de esos políticos que se roban todo y son criminales”.

Luis Franco en el Museo Botero de Bogotá.

Luis Franco en el Museo Botero de Bogotá.

Luis Franco vivió en Nueva York más de 40 años y en el 2015 decidió volver a Colombia. “Me he adaptado muy bien y vivo tranquilo en un barrio popular de Bogotá, aunque prefiero vivir apartado de los problemas de Colombia, me gusta recorrer sus calles y visitar algunos de sus sitios sociales y culturales. No tengo mayores pretensiones ni busco trabajo”, dijo Franco en la Biblioteca Luis Angel Arango.

Para Franco, Colombia es una nación hermosa y amigable. Desea tomar fotos y hacer grandes ampliaciones, profesión a la cual se dedicó en Estados Unidos. “La paz tiene que llegar de alguna forma para que esta nación siga avanzando”, concluyó Franco.

Javier Castaño

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