Degradación humana: Sexo con robots

Degradación humana: Sexo con robots

Avances tecnológicos y mentes corrompidas crean un nuevo problema ético y moral para nuestra sociedad: el sexo con robots. Varias compañías europeas y japonesas han creado ya “mujeres” y “niñas” robots para satisfacer las necesidades sexuales de aquellos que siempre han deseado dar rienda suelta a sus pasiones carnales.

La Fundación para una Robótica Responsable publicó este pasado 4 de julio un documento titulado, Nuestro futuro sexual con los robots donde señala que 86% de las personas que participaron en una encuesta acerca el tema afirmaron que estas máquinas sexuales podrían satisfacer sus deseos carnales. La encuesta fue realizada en Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y Holanda.

Algunas de las “mujeres” robots que han sido desarrolladas, han sido programadas para resistirse al acto sexual con el fin de incitar una violación. En efecto, este tipo de propuestas hace que el hombre vea claramente a la “mujer” como un objeto y su cuerpo como un producto sexual que satisface sus deseos sexuales. Aunque los creadores de estos robots aseguran que estas muñecas sexuales ayudaran a violadores y aquellos que tienen deseos de tener sexo con niñas a llevar a cabo sus deseos de forma legal, estos robots podrían incrementar los crimines sexuales como la violación de mujeres y menores.

Además, estos avances tecnológicos implican una gran incertidumbre ya que podrían cambiar las maneras de como los seres humanos se relacionan entre sí y engrandecer aún más la industria de la pornografía. Según los expertos, el contacto con estos robots solo reforzaría aún más el deseo carnal de los usuarios de manera inadecuada. La mayoría de los crímenes sexuales cometidos por adictos a la pornografía son llevados a cabo después de que los usuarios se alimentaron de material pornográfico en las cuales obtuvieron ciertas ideas. Cuando la pornografía consume el cerebro del usuario, es incapaz de reconocer a la persona como lo que es.

Los creadores de estos robots aseguran que estas máquinas sexuales ayudarían a ancianos, personas con discapacidades y aquellos que tienen ansiedad social hacia el acto sexual. Según los proponentes de estos robots, parejas a distancia podrían también beneficiarse a través de la creación de réplicas de sus propias parejas. Pero ¿pueden acaso estas máquinas ofrecer emociones humanas? Estos robots sexuales son toda una mentira, un nuevo problema ético y moral, y una ofensa grave a la humanidad.

Aunque los expertos afirman que más estudios son necesarios antes de aprobar el uso comercial de estas máquinas sexuales, estos robots incrementarían los abusos sexuales hacia mujeres y menores. Además, profesores de ética aseguran que estas máquinas sexuales podrían aumentar la mercantilización de la mujer y degradar el cerebro del hombre al punto que este vea a la mujer solo como un producto que sirve para satisfacer sus deseos sexuales. Sin duda, estas máquinas sexuales darán inicio a una revolución sexual errónea, ya que estas máquinas sexuales animarán aún más a los violadores a acosar y violar a personas reales.

En efecto, el uso de estas máquinas sexuales representa una grave violación a la dignidad del ser humano ya que acepta deliberadamente el trato hacia la mujer como un producto de satisfacción sexual. Estas máquinas sexuales mercantilizan el valor del usuario basado en emociones y no por ser quien es. De modo que la dignidad de la humanidad no debe ser sacrificada por el deseo erróneo de científicos que proponen estas prácticas inmorales. ¿Tan bajo ha caído la humanidad? En vez de luchar por el respeto de la dignidad de la mujer, ahora proponen tener sexo con robots ignorando así que cada persona tiene un valor absoluto mientras que estas máquinas sexuales son toda una falsedad y amenaza grave a la humanidad. Es ahora cuando más importante es entender el alma, cuerpo, naturaleza y vocación de la mujer. De modo que recomiendo estudiar la Teología del Cuerpo Humano de San Juan Pablo II para poder comprender con exactitud la dignidad y el valor que poseen los seres humanos al igual que su razón de ser.

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