Cultura de corrupción en el continente americano

Cultura de corrupción en el continente americano

WALTER-SINCHECuando emigré a los EE.UU. de América (gringolandia), pensaba que venía al país más desarrollado del planeta, ya que en nuestro país se decía que éramos sub-desarrollados o del tercer mundo (ignorantes), pero la realidad es otra.

Por ejemplo, que tirábamos la basura en la calle, no teníamos una educación de calidad, alimentación y cuidado médico pobre, además de socialmente borrachos y violentos, etc.

Pero en las últimas tres décadas he notado que en algunos casos es a la inversa.

Se decía que en nuestros países al sur de Estados Unidos, los robos y asesinatos eran los más violentos; pero he notado que en este país también son similares y hasta en ciertos casos más violentos y masivos (Torres Gemelas, Waco-Texas, Tiroteo en las Vegas y últimamente un carro contra ciclistas en Nueva York, entre otros).

La basura es más vista por sectores, dependiendo de las diferentes culturas, países y estados, como el caso de Nueva York, muy en particular Queens y sus barrios como Corona, Jackson Heights, Woodside, Sunnyside, al igual que en los países latinoamericanos.

La delincuencia, los desamparados y los que mendigan solo se diferencian por el idioma. Su realidad es la misma y se fundamenta en la pobreza.

Hay mucho más parecidos que diferencias entre este país y aquellos al sur de Estados Unidos. Es un solo continente, con norte, centro y sur y muchas similitudes cuando nos referimos a la pobreza y las costumbres.

Hasta hemos importado las malas costumbres de ciertos países del sur, como es la corrupción, aunque en este país también abunda. La corrupción política, por ejemplo, es una constante en el continente americano. Hay de todo. Políticos corruptos, mafias con capos, sindicatos vendidos, asociaciones para delinquir y credos religiosos con promesas falsas.

La corrupción siempre está asociada al lavado de activos o dinero, drogas, armas, etc. Gracias a aquellos que hacen “lobby” en las oficinas o pasillos de los representantes elegidos por el pueblo.

Estos tienen también tentáculos con los representantes consulares, diplomáticos, servicios comunitarios entre otras agrupaciones. Malversación de fondos como en los consulados ecuatorianos en Nueva Jersey, Nueva York y Connecticut, sin que organismos de control hayan podido combatirlo, investigando a los culpables y arrestándolos.

En conclusión, hay muchos más aspectos positivos en Latinoamérica y para combatir la corrupción sólo se deberían aplicar ciertas leyes más rígidas y serias. La delincuencia organizada penetró a los políticos, jueces, las Fuerzas Armas y policía.

Nuestra obligación moral y ética es combatir todos los aspectos de la corrupción, tanto en el sur como en el norte… sin miedo.

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