Comer en familia alimenta el estómago y el amor

Comer en familia alimenta el estómago y el amor

Los animales comen lo que la naturaleza les proporciona tal y como lo encuentran: pasto, frutos, una presa que cazaron, etcétera. En cambio, los seres humanos agregamos un valor adicional: encendemos fuego, cocinamos los alimentos, los preparamos, los condimentamos, los combinamos de distinta manera y algo muy especial que nos distingue: hablamos y conversamos mientras realizamos estas acciones. Esto en nuestra cultura es conocido como un ritual.
Los rituales crean seguridad. Este aspecto es sumamente importante durante la crianza de nuestros hijos para crearles ambientes de seguridad. Preparar la comida puede convertirse en un excelente momento para compartir cosas con los más pequeños y adultos y fortalecer las relaciones familiares. Estas son algunas ideas:

  • Contarles qué van a comer.
  • Mostrarles cómo se prepara.
  • Nombrar cada alimento.
  • Pedirles que ayuden a lavar o pelar una fruta.
  • Hablar de cuánto tiempo hay que esperar hasta que se cocine.
  • Diferenciar entre dulce y salado.
  • Jugar con los colores y los tamaños de las verduras.
  • Explicarles los riesgos de los utensilios cortantes.
  • Imaginar que son cocineros de un programa de TV.
  • Contarles historias familiares sobre las comidas.

Cuando los padres, abuelos o cuidadores tengan prisa y no haya tiempo para este tipo de conversaciones es mejor decirlo, explicarles que en ese momento no pueden hacerlo y proponerles que hagan otra cosa. Si explicamos a los niños qué nos sucede, seguramente lo entenderán. Si les gritamos o tenemos actitudes de desprecio, entonces sufren y no comprenden qué está sucediendo.

Tomado de Salud en Familia

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