Auto autónomo: tecnología compartida

Auto autónomo: tecnología compartida

Los vehículos autónomos siguen siendo una promesa difícil de cumplir para los estándares actuales. En los últimos años, las compañías tecnológicas quieren desarrollar un carro capaz de recorrer las calles, avenidas y autopistas sin intervención humana al volante.

Uber es una de las firmas tecnológicas que apostaron por este camino. Tuvo pruebas en la ciudad de Pittsburgh en donde se realizaron con la tercera generación de vehículos autónomos, que ahora están basados en el SUV Volvo XC90.

Lo que no se puede ocultar en los vehículos autónomos es el dispositivo LiDAR (Light Detection And Ranging), un componente vital que está presente en todos estos prototipos. Se asemeja a una sirena que gira para registrar las características del entorno mediante un sistema que emite rayos láser de forma constante para localizar objetos y medir a qué distancia se encuentran. Por el momento, es un dispositivo voluminoso y con partes móviles, pero Velodyne, el principal proveedor, prometió que la próxima generación de LiDAR será aún más pequeña, del tamaño de una moneda.

A su vez, el sistema se completa con siete cámaras, un radar con cobertura de 360°, sensores de proximidad, GPS y conectividad inalámbrica. Todo este desarrollo se completa con una unidad de cómputo que registra, procesa y emite en tiempo real las decisiones que debe tomar el vehículo, tales como acelerar, frenar, doblar en una esquina o cambiar de carril, entre muchas otras maniobras.

La elección de Uber del SUV de Volvo para su plataforma de manejo autónomo no es casual, ya que la unidad de cómputo requiere del uso de computadoras que se asemejan a equipos de escritorio que ocupan mucho espacio. Es algo que Intel conoce de cerca, por ser el proveedor oficial de los equipos de cómputo del vehículo autónomo de Google, que comenzó primero con los modelos Prius de Toyota y RX450h de Lexus, y que luego evolucionó en el último año en la minivan Chrysler Pacifica.

Así es como los nombres de automotrices y tecnológicas comienzan a cruzarse. Intel, asociado con automotrices como BMW y Chrysler-Fiat, adquirió MobilEye, una firma israelí especializada en sensores, por 15 mil millones de dólares y que fue responsable de desarrollar la primera etapa del sistema de manejo autónomo Autopilot del fabricante Tesla.

Qualcomm, una empresa líder en el desarrollo de conectividad móvil y en microprocesadores para smartphones, es otra de las tecnológicas que también se mete de lleno en este sector tras la adquisición de NXP en 47 mil millones de dólares. NXP es una compañía holandesa especializada en la fabricación de chips utilizados para las computadoras internas de los autos.

Para cualquier conductor, la experiencia de manejo no siempre es la misma, sea en Pittsburgh, Phoenix, Buenos Aires o San Pablo. Lo mismo ocurre con los sistemas autónomos.

Adaptado de La Nación

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