Aprende a ser feliz (Reflexión de comienzo de año)

Aprende a ser feliz (Reflexión de comienzo de año)

Los inmigrantes sufrimos más al final de cada año porque recordamos nuestros países, la familia y amigos. Nos invade la nostalgia. Por eso este texto es una excelente lectura para dejar de ser infelices. El chamán boliviano Chamalú habla de su nuevo libro ‘Inteligencia existencial’.

Luis Ernesto Espinoza. Foto Milton Díaz

Luis Ernesto Espinoza. Foto Milton Díaz

El acercamiento con la espiritualidad del chamán Chamalú se remonta a su propio nacimiento, en los andes bolivianos, cuando siendo apenas un niño, los médicos le encontraron una enfermedad incurable. “Mi abuela indígena quechua analfabeta, pero muy sabia, me devolvió la salud y la vida con medicina ancestral popular”, explica.

Esa sabiduría de sus antepasados indígenas es la que este motivador ha ido asimilando y compartiendo en sus múltiples conferencias por el mundo. Conserva la sencillez y la discreción de los sabios. Es una autoridad en el campo de la medicina alternativa y la cosmovisión indígena. Habla en tercera persona del plural, representando sus antepasados.

¿Esta manera suya de hablar tiene alguna relación con la solidaridad que trata en su libro?

Creemos que la solidaridad es algo que está desterrado, mal visto, aunque algunos hacen de la solidaridad un gesto demagógico en lo político. La solidaridad como estilo de vida es bastante escasa en un contexto individualista. Solidaridad para nosotros es pensar desde los otros, pero también en la madre Tierra. De esta manera imaginamos que será posible un futuro distinto y mejor.

Usted anota que la gente se ha olvidado del ser y se conforma con el hacer…

La infelicidad es algo inducido. Nosotros estamos convencidos de que el conformismo es una especie de anestesia de lo insoportable, es una especie de resignación, es como adaptarse a lo que nosotros llamamos vivir con el piloto automático, atenido a unas necesidades básicas. Sin embargo, nunca es demasiado tarde para descubrir. La vida no es solo trabajar, tener hijos y los conflictos personales. No hay universidad ni escuela que prepare a la gente para vivir. Nosotros hacemos precisamente es eso: enseñarle a la gente las herramientas para reinventar su vida.

¿Qué consejos les daría a los que buscan vivir mejor?

Darnos cuenta de que estamos vivos. Para ello, ayuda mucho diez minutos en silencio al día, meditar. Respirar, reflexionar y así nos vamos vacunando contra los errores.

¿Por qué la felicidad suele ser tan esquiva en el mundo de hoy?

Porque la gente está entrenada para ser infeliz. Está comprobado que la gente infeliz compra lo que no necesita, se enferma más, consume más. Sin embargo, uno puede darse cuenta de que ayudando a que la gente sea más feliz tendríamos menos gastos en sanidad, menos accidentes automovilísticos, menos conflictos, menos procesos judiciales.

¿Cómo encontrar la misión de cada uno en la vida?

Lo primero que tenemos que hacer es darnos cuenta de que la vida es algo más que pasársela trabajando y ganando dinero, comprando y luego pasar la tarde del domingo con ganas de darse un tiro. De sentir que la casa está llena, pero el corazón vacío. Es muy importante reinventar la vida, conocerse y dentro de ese proceso, encontrar los talentos que tenemos, las capacidades, porque esas son nuestras fortalezas existenciales. Y las pasiones porque con ellas no gastamos energías. Si tú estás haciendo lo que amas, no gastas energías, te conviertes en un generador.

¿Eso es lo que usted llama conectarse con el ‘wifi cósmico’?

Es reactivar lo que llamamos la inteligencia sutil, que es recuperar la sensibilidad. Porque la gente está entrenada para vivir en piloto automático. El que puede ser eficiente pero no es sensible; el que puede hacer muchas cosas, pero no sabe ser; el que no comprende la misión que tiene y por tanto no se conoce. El piloto automático solo sabe hacer.

Usted habla de la inteligencia sutil, que hace parte de otras inteligencias que comenta en el libro…

Mencionamos en este libro 20 inteligencias. Cuestionamos la definición convencional de inteligencia, discrepamos con el famoso coeficiente intelectual que básicamente cuantifica una sola inteligencia: la lógico-matemático-racional. Hay culturas en la selva que nos hablan de que tenemos 23 sentidos, mientras que cuando ellos se enteran de que el hombre blanco tiene solo cinco, quedan espantados. Entonces, la inteligencia emocional es la capacidad de organizar el resto de las inteligencias.

Uno de los capítulos se titula ‘Convertir al buscador en un encontrador’. ¿Qué significa?

Hay gente que se pasa la vida buscando. La vida es demasiado corta como para pasársela buscando. Hay un momento en que uno tiene que encontrar, estacionarse en algo, profundizar en algo y desde ello, reorganizar su vida. De lo contrario, la búsqueda se convierte en un fin en sí mismo y eso es confundir los medios con los fines. Eso es perder tiempo.

¿Cómo hacerle frente al estrés en la vida moderna?

El estrés es un mecanismo comprensible dentro de la inteligencia instintiva, que nos prepara para el ataque o la defensiva, para la huida. La adrenalina que libera el estresado es básicamente un mecanismo de supervivencia. Y no es posible vivir bien corriendo. Pero no solamente eso, no es posible comprender la vida, conocerse, disfrutar la vida, saber hacia dónde vas si estas corriendo. La velocidad es inversamente proporcional a la profundidad.

¿Cómo tomar buenas decisiones en la vida?

Somos la única especie libre. Los demás responden a su genética. Las abejas van a construir siempre su colmena de la misma manera, no hay innovación porque son completas. Pero para ser libres hay que ser incompletos. Por tanto, vivir es elegir y mucha gente está eligiendo mal. A mucha gente hay que protegerla de sí misma.

¿Qué papel juega la voluntad en nuestras vidas?

La voluntad es el combustible que nos permite que el carro ande. La voluntad debe desplegarse para hacer lo que tenemos que hacer en el momento justo y de la manera precisa. Es estar dispuestos también a asumir la responsabilidad y pagar el precio de lo que tú quieres, en términos de costo energético, tiempo y a nivel social.

El libro incluye al final una carta para los jóvenes. ¿Algún mensaje para ellos?

Por momentos prefiero no ver lo que veo. Creo que las nuevas generaciones aprendieron bastante bien y cada vez a más temprana edad a ser infelices, a agredir su cuerpo, a irse por donde no deben y a no darse cuenta de que el futuro para el que se preparan probablemente no exista. Creo que hay que hacer ajustes existenciales urgentes, para que el futuro no solamente sea mejor, sino para que sea posible.

Carlos Restrepo / El Tiempo

468

1 Comentario

  1. Exelente para reflexionar