Adiós al Louis Armstrong Stadium del Parque Flushing de Queens

Adiós al Louis Armstrong Stadium del Parque Flushing de Queens

Por Marcela Álvarez

El Armstrong. Así de simple lo llaman. Vaya si tiene historia este estadio, bautizado en honor al “grandísimo Cronopio” como lo llamó el escritor argentino Julio Cortázar. Sinónimo del jazz, Louis Armstrong vivió en Corona (34-56 107th St) desde 1943 hasta su muerte en 1971. Hasta 1996 fue el court principal del Billie Jean King National Tennis Center. En principio se llamó Singer Bowl, y fue construido para la Feria Mundial de 1964 en Flushing. Fue escenario de competencias deportivas y conciertos de música. Ahí tocaron -nada menos- The Who, Jimmy Hendrix, The Doors .

Este jueves 8 de septiembre, como parte del “Community Day”, de 4 a 6pm, habrá un tributo especial para el Armstrong. Participarán los tenistas Gigi Hernández, James Blake, los juniors de hoy y leyendas de antaño, junto al DJ RAC.  Será una fiesta especial de despedida para un estadio histórico.
A principios de los años 70, la United States Tennis Association, organizadora del US Open, buscaba nueva casa para su torneo. W.E. Hester, presidente entrante de la entidad, desde su asiento arriba de un avión próximo a aterrizar a LaGuardia divisó el estadio. Había encontrado la nueva sede para el Open.En 1978 el Open dejó su antigua sede -en el exclusivo West Side Tennis Club- de Forest Hills y se mudó a Flushing Meadows. El cambio era lógico y necesario, muy a pesar de los tradicionalistas del tenis. El hermoso pero pequeño club de casas estilo Tudor (y canchas de césped) ya resultaba chico para acomodar a la masa de público que cada año crecía vertiginosamente. Era hora de decir adiós a Forest Hills.

Hasta 1997 (cuando se inauguró el faraónico Arthur Ashe) el Armstrong  fue el escenario principal del Open, con capacidad para aproximadamente 20 mil espectadores. Posteriormente su capacidad fue reducida a 10,000. Se distinguía también por una especie de cancha anexa, cual apéndice, conocida como el Grandstand, que se convirtió rapidamente en favorita del público por su toque coqueto e íntimo y, además, por la sombra que servía de alivio para el calor sofocante. En el segundo nivel, durante años funcionó el popular restaurant Racquets, con vista a la cancha. (El Grandstand también será derrumbado proximamente. En su lugar este año se inauguró un nuevo Granstand, independiente del Ashe).

En el Armstrong -por ejemplo- el sueco Bjorn Borg aceleró su retiro con solo 25 años en 1981, Iván Lendl fue finalista consecutivo del Open entre 1982 y 1989 (fue tricampeón en el 85, 86 y 87), el ecuatoriano Andrés Gómez fue campeón de dobles en 1986, la alemana Steffi Graf abrochó su año maravilloso de 1988 (4 Grand Slams y el Oro olímpico en Seúl), la “darling” Chris Evert le dijo adiós al tenis en 1989, la argentina Gabriela Sabatini ganó su único Grand Slam en 1990, y Pete Sampras ganó el primero de sus 14 grandes, Jimmy Connors hizo historia en 1991 cuando llegó a las semifinales con 39 años de edad tras memorable partido ante Aaron Krickstein, la española Aranxta Sánchez-Vicario fue campeona en 1994, y tanto más.

El último partido jugado en el Armstrong lo ganaron la dupla española de Feliciano y Marc López, quienes eliminaron en cuartos de final a los populares gemelos Bob y Mike Bryan. Terminado el match, los López posaron para las cámaras y firmaron una pared (donde ya dejaron sus firmas otros jugadores) en el pasaje inferior que conecta al Armstrong con el Grandstand.

“Es una pista histórica que vió jugar a los mejores. Personalmente, jugué muchos partidos ahí, y para nosotros además hace ilusión ganar a la mejor pareja de la historia”, dijo Feliciano.

El viejo Armstrong quedará en el recuerdo de quienes jugaron en él y los fans, claro. Pero vendrá uno nuevo, más acorde con los tiempos de hoy, con capacidad para 15,000 espectadores, amplios corredores, Wi-Fi por doquier, suites, restaurantes y puestos de comida, tiendas de ropa. Y techo replegable, claro.
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